Vaseline escuchó, investigó y verificó
La comunidad no solo puede ayudar a contar la historia de una marca; también puede ayudar a decidir cuál debería ser su próxima historia.
La marca encontró más de 6.000 publicaciones orgánicas sobre los usos y hacks desarrollados por consumidores de vaselina y comenzó a ponerlos a prueba. Así nació Vaseline Verified, una campaña que transformó el social listening en una herramienta de innovación y comunicación.
Los que demostraban funcionar recibían el sello Vaseline Verified. La idea parecía sencilla, pero suponía un cambio importante en la relación entre marca y consumidor: Vaseline dejó de comportarse como la única fuente de conocimiento sobre su producto y empezó a reconocer el conocimiento que ya existía dentro de su comunidad.
Del contenido de marca al contenido de la comunidad
En lugar de preguntarse “¿Qué contenido podemos crear?”, la campaña giró sobre la pregunta: “¿Qué están haciendo las personas con nuestro producto?”, permitiendo que el contenido generado por los usuarios dejara de ser únicamente una conversación espontánea y se convirtiera en una plataforma de comunicación.
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Los creadores, cuyos hacks eran comprobados, recibieron reconocimiento y visibilidad. Sus contenidos ganaron alcance en redes sociales y evolucionaron hacia piezas comerciales, con formatos de compra integrados en plataformas como TikTok.
La jugada maestra ocurrió cuando Vaseline transformó algunos de esos comportamientos digitales en productos diseñados específicamente para las rutinas actuales de belleza, cuidado personal y deporte. El resultado fue Vaseline Originals, una línea desarrollada a partir de prácticas que ya existían.
Los productos de Vaseline Originals se lanzaron a través de TikTok Shop en Tailandia. Las unidades disponibles se agotaron en cuestión de minutos; incluso una segunda remesa se vendió rápidamente.
Según los resultados comunicados por Unilever (dueña de la marca), las ventas del lanzamiento de los productos Originals fueron 466 % superiores a las de la vaselina clásica, con un ritmo de venta equivalente a un producto por cada dos segundos.
La marca también recurrió a la misma plataforma para desmentir afirmaciones sobre ciertos usos de la vaselina. De esta manera, la estrategia no se limitó a validar lo que circulaba en Internet, sino que buscó aportar evidencia y criterio a una conversación que ya estaba instalada entre los usuarios.
La campaña fue reconocida con cuatro Grand Prix en Spikes Asia 2026, en las categorías de Healthcare, Social & Creator, Creative Commerce y PR, consolidándose como un referente de la publicidad efectiva.
