“Nuestro negocio es un negocio de confianza”
Camilo Mier - CEO de Mastercard Ecuador
La carrera de Camilo comenzó antes de terminar la universidad. Mientras estudiaba Ingeniería Industrial trabajó en la empresa de su padre en Colombia. Allí entendió muy pronto que necesitaba construir una identidad profesional propia, “aparte de lo que fue o es mi papá, a quien admiro muchísimo”.
El alto ejecutivo dejó la empresa familiar y aceptó un reemplazo temporal por una licencia de maternidad. El trabajo debía durar tres meses. Al terminar, su jefe le pidió que se quedara. Permaneció más de una década en una multinacional de telecomunicaciones y tecnología. Allí encontró también a uno de sus principales referentes profesionales, un ejecutivo mexicano que le enseñó a enfrentar los errores desde otra perspectiva.
“De las cosas malas siempre hay algo bueno que podemos rescatar”.
Ese aprendizaje volvió a aparecer años después, cuando atravesó una experiencia profesional que terminó mal y que, según cuenta, le enseñó a ser más cuidadoso con la confianza. Pero también reforzó una idea que hoy rige a su liderazgo: “quien eres en la casa eres también en la oficina, no puedes ser dos personas diferentes”.
De una industria tecnológica a liderar Mastercard Ecuador
Después llegó Mastercard. Camilo Mier fue contratado para una posición regional y, siete meses más tarde, asumió el liderazgo de la operación en Ecuador. Venía de casi 14 años en telecomunicaciones y reconocía que los medios de pago eran un mundo nuevo para él. Por eso estudió fuera del horario laboral hasta comprender el negocio a profundidad. “Si a mí me interesa algo, le dedico alma, vida y corazón a sacarlo adelante”.
La decisión también fue familiar. El alto ejecutivo se mudó con su esposa y sus dos hijos y encontró en Ecuador una dinámica distinta a la que tenía en Bogotá. Hoy lleva alrededor de tres años y medio en el país. “Somos los cuatro para todos lados”, cuenta. Le gusta cocinar. Puede salir de la oficina, recoger a uno de sus hijos después del entrenamiento de fútbol, detenerse en el supermercado y llegar a casa para preparar la cena juntos.
En lo laboral, tiene claro que el reto va más allá de competir entre franquicias: reducir el uso del efectivo y ampliar la inclusión financiera.
Cinco años de brecha y un futuro que ya llegó
En el negocio encontró un sistema financiero que describe como sólido y eficiente, pero con espacio para acelerar su desarrollo en medios de pago.
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Según su lectura, Ecuador podía estar aproximadamente cinco años detrás de mercados como Colombia, Chile o Brasil en determinados avances de esta industria. El problema, advierte, es que cerrar esa distancia ya no es suficiente. “Ya no es solo hacer el catch up de los cinco años que estás detrás, sino de una vez aplicar lo nuevo que también ya se viene”. Para Camilo, la velocidad tecnológica obliga a pensar de otra manera. “El mañana ya no es en cinco o diez años. El mañana es en un mes, dos meses, tres meses”.
La confianza define su relación
Cuando asumió el cargo, Camilo reunió al equipo y le dejó un mensaje: “No se equivoquen. Ustedes no trabajan para mí. Yo trabajo para ustedes”. Su función, explica, es ayudar a destrabar problemas y facilitar el trabajo de quienes están frente al cliente.

“Un buen líder no es el que hace que todos se adapten a su forma de liderazgo, sino el que adapta su liderazgo a cada persona”.
En contratación tiene otra máxima: “El conocimiento se aprende, ser un buen ser humano no se aprende”. Por ello, considera que liderar implica entender que cada persona necesita una forma distinta de acompañamiento, comunicación y dirección.
Crecer primero desde la confianza
Camilo recuerda una de sus primeras reuniones con un cliente en Ecuador como un punto de inflexión. Entendió que, antes de ofrecer soluciones, debía conocer mejor sus necesidades. En una segunda conversación cambió el enfoque: “La verdad es que no tengo ni idea qué ofrecerle”. Primero quiso comprender el negocio y, desde ahí, construir una propuesta de valor. A partir de ese cambio de enfoque, asegura, se construyó una relación que terminó siendo transformadora, de confianza.
Camilo sostiene además que Mastercard ha sido “la franquicia que más ha crecido en los últimos tres años” en participación de mercado en Ecuador. Y evita atribuirse en solitario el mérito por los buenos resultados. “El equipo es el que me hace lucir bien”.
80% de personas bancarizadas no significa inclusión
Para los próximos años, Camilo pone el foco en tres prioridades: crecimiento, inclusión financiera y seguridad. Señala que la bancarización en Ecuador supera el 80%, pero tener una cuenta no significa estar financieramente incluido. “La inclusión ocurre al acceder al crédito formal; y apenas 2 de cada 10 ecuatorianos lo logran”. Esa brecha abre espacio al financiamiento informal. “Nuestra competencia no es otra franquicia. Es el efectivo”. La otra prioridad es la protección de las transacciones: “Seguridad en los pagos”.
Convivencia entre lo laboral y personal
A sus 46 años, Camilo prefiere hablar de convivencia antes que de balance entre trabajo y vida personal. Puede responder a su equipo desde casa y atender a sus hijos durante la jornada: la prioridad, dice, depende del momento. Antes de una cirugía de hombro jugaba tenis tres veces por semana y allí sí se desconectaba por completo. “El mismo Camilo que sale de la oficina es el mismo Camilo que llega a la casa”, finaliza.
Por: Dominic Burgos Alemán
Fotos: Vicente Costales