Citi opera como un banco global y canaliza cerca de USD 5 billones en flujos financieros diarios. En Ecuador suma 65 años de presencia ininterrumpida -desde 1960- con alrededor de 80 colaboradores y cerca de 600 clientes atendidos. Su visión se resume en una frase: ser el socio bancario preeminente para clientes con necesidades transfronterizas, apoyado en una red global y un portafolio diseñado para instituciones financieras, gobiernos, inversionistas, multinacionales y empresas locales que buscan internacionalizarse. En esa intersección entre lo global y lo local se mueve Luisa Fernanda Amador, Country Officer & Banking Head de Citi Ecuador. Al cumplir su primer año liderando la institución, ella reafirma una idea que atraviesa su historia: “crecer con disciplina, liderar con empatía y construir desde la confianza”. Su formación con “boleto de regreso” Antes de consolidarse en el sistema financiero, Luisa Fernanda tomó una decisión temprana que definió su forma de mirar el mundo: estudiar finanzas en Georgetown University. Se fue a los 17 años con una convicción: “mi ida a EE.U.U. a estudiar siempre fue con boleto de regreso. Nunca busqué quedarme, mi objetivo era volver a trabajar para mi país”. La alta ejecutiva se describe como autoexigente y atribuye ese rasgo a su crianza. De su padre aprendió a dar lo mejor sin que la medida sea la nota, sino el esfuerzo real. De su madre recibió un principio que luego se volvería guía: “la confianza puede ser más poderosa que la sobreprotección”, explica. Lo ilustra con un recuerdo: a los 11 años pidió ir a aprender alemán y su madre (pese a la sorpresa inicial) confió en ella y lo hizo posible. Esa combinación, dice, la ha acompañado tanto en lo personal como en lo profesional. “Me enamoró ser banquera” Sus primeros años laborales coincidieron con un ciclo de dinamismo en la banca ecuatoriana. Mientras estudiaba, realizó prácticas en comercio exterior, tesorería y banca corporativa. Al graduarse y volver al país, encontró en la banca un mirador privilegiado para entender la economía y conversar con empresarios sobre estrategia. Empezó en Banco Popular como base de su camino y el oficio se volvió vocación: “Me enamoró ser banquera; la banca se convirtió en mi profesión”. También te puede interesar: "Cuidar la vida como propósito" Más de 20 años de trayectoria en Citi Luisa Fernanda ingresó a Citi en 2005 (tras una pasantía). Volvió como Senior Relationship Manager en Guayaquil, luego fue Branch Manager y asumió responsabilidades sobre clientes locales e internacionales. Más adelante, lideró la gestión de subsidiarias multinacionales en Ecuador. La pandemia abrió un tramo decisivo en su carrera: asumió temporalmente responsabilidades sobre subsidiarias multinacionales en Panamá y Costa Rica, sin dejar su rol en Ecuador. Fue más carga operativa, pero también una mirada regional más amplia. “Me dieron la oportunidad de conocer otras empresas, otros equipos, otro network”. Ese aprendizaje derivó en una función regional como Regional Account Manager de multilatinas. Y cuando postuló a la máxima posición local, el salto fue natural: “ya tenía una base sólida del país, de la economía y de los clientes. Estaba lista para asumir el reto”. Tres principios “Inquebrantables” Luisa Fernanda sostiene que su gestión se rige por “tres principios inquebrantables, que también son parte de la cultura del Banco”. El primero es la transparencia. Lo explica con una fórmula directa: “la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”. En su lectura, cumplir ese estándar implica “tener la información completa, porque eso te lleva a tomar las decisiones correctas”. El segundo principio es el compromiso. “Como decía Peter Drucker, ‘la mejor manera de predecir el futuro es crearlo’, y esto solo se logra con un compromiso profundo, que trasciende la mera dedicación; implica una adhesión férrea a la visión de la institución, a la consecución de valor para nuestros clientes y al desarrollo continuo de cada profesional”. El tercero es el respeto, una regla que define sin matices: “eso es no negociable dentro de Citi”. Y marca una prioridad clara: “son más importantes las personas que los cargos”. En esa lógica, dice, el clima interno se construye desde lo esencial: “la integridad de las personas y verlas como seres humanos dentro de la operación”. El quiebre que la volvió más humana El episodio más determinante no ocurrió en una negociación, sino en casa. “Hubo un momento complejo, pero no en mi carrera, sino como mamá”, confiesa. Ante un problema de una nota de su hija, reaccionó desde su autoexigencia: “yo en lugar de ser la mamá empática, fui la mamá estricta. El aprendizaje fue darme cuenta que lo que realmente requería mi hija era la empatía y esa situación me llevó a ser una líder mucho más humana. Entendí que, para influir y acompañar, primero hay que entender a la persona”. Su liderazgo, dice, se sostiene en dos planos: el enfoque en objetivos y una manera de relacionarse que prioriza lo humano. Al asumir la posición de Country Officer, tomó una decisión que valora. “Me tomé el tiempo de organizar desayunos con varios grupos reducidos de personas por áreas, para conocerlos mejor, saber qué hacían en su tiempo personal y cómo estaban sus familias”. El objetivo fue claro: impulsar resultados con altos estándares, pero desde la cercanía y la conexión con el equipo. Citi cierró 2025 con utilidades récord y proyecta crecimiento Su lectura de 2025 señala que, “el sector privado produjo más dólares de los que consumió. Y eso es muy importante”, sostiene, y lo define como “un cambio estructural” por su impacto en la liquidez. También resalta que “el riesgo país bajó sustancialmente” y que Ecuador “logró salir a mercados nuevamente”, con participación de Citi. Sobre el banco, es directa: “a Citi le fue muy bien. Logramos utilidades netas récord para la franquicia y un equity de los más altos del sistema”. Para 2026 prevé continuidad, “esperamos que el país crezca más o menos un 2%; y, para Citi, pronosticamos crecimiento en activos productivos. También aspiramos a las mismas utilidades del año pasado”. La fórmula que construye lealtad Cuando mira al futuro, Luisa Fernanda vuelve al mismo centro: resultados, sí, pero con humanidad. “Me gustaría dejar un liderazgo humano basado en la conexión y la empatía”. Su medida de éxito es clara: “un líder se mide por las personas a las que ayuda a crecer, no solo por sus logros”. Y para las nuevas generaciones resume su guía: primero paciencia; luego confianza, compromiso, respeto y adaptabilidad porque “eso inspira lealtad en los equipos”. Por: Dominic Burgos Alemán Fotos: Vicente Costales