Chile lidera la competitividad en América Latina, mientras Ecuador se ubica en la parte baja del ranking regional
Chile se mantiene como la economía más competitiva de América Latina, de acuerdo con los resultados más recientes de los estudios elaborados por el International Institute for Management Development (IMD), una de las referencias globales más reconocidas para evaluar la competitividad de los países. El desempeño chileno le permitió conservar el liderazgo regional en un contexto marcado por la desaceleración económica y la creciente incertidumbre internacional.
El Ranking Mundial de Competitividad 2026 del IMD evalúa a 70 economías a partir de factores como desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura. A nivel global, Singapur ocupó el primer lugar, seguido por Hong Kong y Suiza, que perdió el liderazgo alcanzado en años anteriores.
En América Latina, Chile encabeza la clasificación regional gracias a fortalezas relacionadas con la eficiencia gubernamental, el entorno empresarial y la infraestructura. Aunque retrocedió una posición en el ranking global y se ubicó en el puesto 43 entre las 70 economías evaluadas, continúa siendo la referencia regional en materia de competitividad.
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Detrás de Chile aparecen economías como Uruguay, Costa Rica, Panamá y México. Ecuador se ubica en la parte baja de la clasificación regional, por detrás de países como Perú, Colombia y República Dominicana, reflejando desafíos estructurales relacionados con productividad, institucionalidad y desarrollo empresarial.
El informe destaca que, en el actual entorno global, las instituciones sólidas, la seguridad jurídica y la capacidad de adaptación se han convertido en factores cada vez más determinantes para la competitividad. Según el IMD, los países que cuentan con reglas previsibles y generan confianza para la inversión están mejor preparados para enfrentar escenarios de volatilidad económica y tensiones geopolíticas.
Los resultados evidencian que la competitividad ya no depende únicamente del tamaño de una economía o de sus recursos naturales. La capacidad para atraer inversión, desarrollar talento, impulsar la innovación y fortalecer las instituciones se ha convertido en un elemento central para el crecimiento sostenible y la generación de oportunidades económicas en el largo plazo.
Fuentes: Bloomberg Línea | IMD World Competitiveness Center | Diario Financiero