<img src="https://www.ekosnegocios.com/Negocios/images/fotos-articulos-temario/edicion 179/48-a.jpg" align="left" style="margin: 0px 20px 20px 0px;" /> En efecto, "shades of green" es la metodología empleada por Cicero, un instituto de investigación de Oslo, Noruega que es líder en el mercado de bonos verdes, desempeñándose como revisor externo en las emisiones para constatar qué tan alineados están dichos bonos con los Principios de los Bonos Verdes (GBP, por sus siglas en inglés).<br /> <br /> Cicero mencionaba en un artículo publicado en la edición del cuarto trimestre de 2017, de la revista Environmental Finance, que todo el mundo puede tener una opinión de lo que es y no es verde; pero en cuanto a lo que se considera como financiamiento verde, no debería haber tantas opiniones distintas, sino criterios compartidos por los actores de los mercados. Si bien hay algunos esfuerzos de definiciones de lo que debe ser considerado como proyectos verdes, en guías elaboradas por GBP, ellas proporcionan un marco voluntario flojo de categorización de los posibles proyectos e inversiones verdes.<br /> <br /> Cicero entonces propuso una metodología llamada “Shades of Green”, en la cual se incorporaba un proceso de análisis de debida diligencia del riesgo climático y del desempeño ambiental de los proyectos que son financiados por un bono verde y calificaba a los mismos como: a) Verde oscuro, b) Verde medio, c) Verde claro y d) Marrón. De esta manera se revisa cómo el emisor selecciona y evalúa los proyectos verdes que son apropiados para el bono, siendo los proyectos catalogados como verde oscuro, aquellos que aportan una visión a largo plazo de un futuro resiliente y con bajas emisiones de carbono; mientras que los proyectos marrones, son aquellos que están en oposición con esa visión. Un ejemplo de estos últimos puede ser un proyecto de adquisición de nueva infraestructura para extracción de carbón en minas.<br /> <br /> <img src="https://www.ekosnegocios.com/Negocios/images/fotos-articulos-temario/edicion 179/48-b.jpg" align="left" style="margin: 0px 20px 20px 0px;" /> Para evitar la alta discrecionalidad de interpretaciones sobre lo que se debe considerar como verde y prevenir interpretaciones dependiendo de las perspectivas, es necesario que los reguladores financieros y los inversionistas, junto a la academia y otros grupos de interés, inicien un proceso de armonización de las definiciones de lo que es verde para darle claridad a los mercados y evitar el “Green washing”. Por ello, durante el año 2017, el Grupo de Expertos de Alto Nivel de Financiamiento Sostenible de la Comisión Europea recomendó la creación de un Estándar Europeo para etiquetar a los Bonos Verdes y otros activos sostenibles, que pueda ayudar a expandir el mercado y darle solidez. Para ello, los europeos trabajarán durante este año 2018 en el desarrollo de una taxonomía para Finanzas Sostenibles, tanto para inversiones como para activos verdes. <br /> <br /> <img src="https://www.ekosnegocios.com/Negocios/images/fotos-articulos-temario/edicion 179/50-a.png" align="right" style="margin: 0px 0px 20px 20px;" /> Esta misma dirección también la están tomando otros países como China y México. Instituciones como la Asociación de Bancos (ABM), el Banco Central de México, la Comisión Bancaria y de Valores, NAFIN y varios actores del sector financiero mexicano, expresan la necesidad de armonizar los criterios y tener una sola visión en el país sobre lo que son inversiones verdes, desarrollando una taxonomía nacional que sea transparente y facilite los procesos de rendición de cuentas.<br /> <br /> Es por todo ello que la región requiere realizar un ejercicio de armonización de criterios así como el de los europeos. Esto evitaría caer en un laberinto de sombras e interpretaciones sobre lo que es realmente verde. Haciéndolo, Latinoamérica lograría una estrategia de sostenibilidad financiera, con estándares claros y definiciones precisas para sus bonos verdes y fondos verdes de inversión.<br /> <br /> <br />