Las empresas destinan hasta USD 425 millones al año para enfrentar la inseguridad
La inseguridad se incorporó a la estructura de costos de las empresas de Guayaquil.
Vigilancia privada, cámaras, rastreo satelital, custodios, seguros, rutas alternas y protocolos para empleados forman parte del presupuesto necesario para sostener una operación. No existe una cifra única para toda la ciudad, pero a modo de ejemplo el sector exportador destina entre USD 400 millones y USD 425 millones al año a seguridad y, en 2026, calculó desembolsos de hasta USD 1,5 millones diarios.
La extorsión también está alterando decisiones cotidianas. En 2025 nosotros estimamos que alrededor del 12% de los negocios había sido víctima de “vacunas”. En varias actividades, esto obliga a reducir horarios, modificar recorridos, reforzar la protección de mercancías o evitar determinadas zonas. Cada una de esas decisiones añade fricción y costo a la cadena de abastecimiento.
El efecto sobre Guayaquil es especialmente sensible por el peso económico de la ciudad. Su actividad comercial, portuaria y logística conecta buena parte de la producción nacional con los mercados externos. Según el BCE, las exportaciones no petroleras alcanzaron USD 14.651 millones en el primer semestre de 2026. Mantener esa operación bajo mayores niveles de riesgo exige recursos que podrían destinarse a tecnología, contratación, capacitación o expansión.
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Ese desvío de capital tiene una consecuencia directa sobre la competitividad. Una empresa que debe gastar más para producir, transportar y vender enfrenta menos margen para invertir y crecer. En una ciudad con fuerte presencia de pymes, el efecto es todavía más severo.
Guayaquil necesita corredores logísticos seguros, sistema de inteligencia policial, coordinación público-privada y mecanismos de prevención. Reducir el costo de la inseguridad también significa liberar recursos para inversión, empleo y productividad.
