El poder económico de Guayaquil para el Ecuador
Guayaquil es el motor productivo del Ecuador: la provincia del Guayas, que gira en torno a su capital, genera cerca del 30% del PIB, y por sus puertos pasa entre 85% y 90% del comercio exterior no petrolero.
Pero la ciudad que más produce no es la que mejor emplea. Su empleo adecuado (52,2% a fines de 2025, por debajo de Quito y Cuenca) bajó a 46,1% a inicios de 2026. Y hay recursos: los depósitos de la banca privada crecen 13% al año.
Ese capital no llega a la producción porque la banca local no encuentra suficientes proyectos agro-productivos, tecnológicos y de servicios de exportación bancables, con estructuras y riesgos bien manejados. El crédito se refugia en consumo y vivienda. Con unos USD 15.000 millones en diez años, Guayaquil puede generar 500.000 empleos adecuados y llevar esa tasa a cerca de 75%.
¿En qué invertir? No en sectores lejanos, sino en tecnologías de frontera aplicadas a lo que ya dominamos: biotecnología para la acuicultura y los alimentos, manufactura agroindustrial avanzada, logística de frío y servicios digitales para el comercio exterior.
Estructurar esos proyectos es la tarea de una Agencia de Desarrollo Económico público-privada, que asuma el riesgo inicial y lleve a la banca proyectos listos. Guayaquil sabe crear instituciones así: la Junta de Beneficencia, fundada en 1888, creó la Lotería para financiar su red hospitalaria. La planificación es necesaria para crear polos de desarrollo económico. En Perú, el proyecto Chira-Piura unió el agua de dos cuencas e impulsó más de 100.000 hectáreas de riego para la agroexportación de alto valor. Desde Guayaquil, en la cuenca del Guayas se puede hacer lo mismo.
La falta de empleo para esta generación y la próxima es caldo de cultivo de la delincuencia: expone a nuestras familias y produce víctimas y victimarios. Debemos exigir que quien gobierne la ciudad asuma la responsabilidad de este cambio y que juntos creemos los mecanismos para lograrlo: definir qué industrias impulsar, qué proyectos estructurar y cuántos empleos crear.
Por: José Abel Defina, PhD. Profesor de Dirección Financiera, IDE Business School.