La Directora Ejecutiva de CIPEM, Sofía Arce, sostiene que la fortaleza industrial del Azuay descansa en un ecosistema empresarial que ha sabido adaptarse, innovar y generar valor. Además, destaca que la ciudad de Cuenca mantiene un tejido productivo con alto empleo formal y una cultura de cumplimiento que diferencia a la provincia. Pero también advierte que sostener este desempeño requiere políticas públicas coherentes y un entorno regulatorio que incentive la formalidad. “El sector industrial ha construido condiciones de bienestar gracias a su disciplina y formalidad”, afirma Arce. Desde su perspectiva, Azuay ha logrado sostener un modelo productivo estable gracias a empresas que invierten en tecnología, profesionalización y seguridad laboral. Esta combinación ha permitido que sectores como manufactura, metalmecánica, alimentos y muebles de madera mantengan indicadores saludables en un entorno complejo. CIPEM actúa como articulador del sector, señala Arce. La Cámara trabaja en áreas laboral, productiva, energética y regulatoria para garantizar condiciones competitivas a sus socios. Ofrece acompañamiento técnico, gestiona mesas con el sector público y promueve soluciones de eficiencia energética, autogeneración y uso de gas natural. También impulsa cooperación ante impactos regulatorios. “Nuestro papel es defender a las empresas que cumplen y asegurar que puedan seguir siendo competitivas”. También te puede interesar: “La competitividad futura dependerá de resolver desafíos estructurales” Además, el gremio busca cerrar la brecha entre formación y productividad mediante carreras técnicas y programas duales ajustados a las necesidades reales de la industria. La demanda se concentra en automatización, electrónica, ciberseguridad, logística y mantenimiento industrial. Arce destaca que las oportunidades más dinámicas están en los niveles técnico-tecnológico, donde se requieren perfiles operativos. Desafíos normativos Sofía Arce advierte que el mayor reto no es la capacidad industrial, sino la informalidad, que genera competencia desleal y presiona a las empresas formales. Pide normas que equilibren el mercado y garanticen condiciones justas. “Con reglas coherentes, Azuay seguirá consolidándose como motor económico del país”.