La paradoja de la IA: mientras avanza la tecnología, las habilidades humanas ganan valor

La paradoja de la IA: mientras avanza la tecnología, las habilidades humanas ganan valor

La inteligencia artificial está acelerando la transformación del mercado laboral, pero las habilidades que ganarán valor no serán únicamente tecnológicas.

Hacia 2030, el 39 % de las capacidades que hoy utilizan los trabajadores cambiará o quedará desactualizado, según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum (WEF).

El informe recoge la perspectiva de más de 1.000 empleadores, que representan a más de 14 millones de trabajadores en 55 economías. Sus proyecciones muestran un mercado en reconfiguración: entre 2025 y 2030 podrían crearse 170 millones de empleos y desplazarse 92 millones, con un saldo neto de 78 millones de nuevos puestos.

La tecnología lidera el cambio. Inteligencia artificial y big data encabezan las habilidades con mayor crecimiento esperado, seguidas por redes y ciberseguridad y alfabetización tecnológica. Sin embargo, el WEF advierte que las capacidades humanas mantendrán un peso decisivo.

El pensamiento analítico es actualmente la habilidad central más demandada: el 69 % de los empleadores la considera esencial. Le siguen resiliencia, flexibilidad y agilidad (67 %); liderazgo e influencia social (61 % ); pensamiento creativo (57 %); y motivación y autoconciencia (52 %). Empatía y escucha activa también aparecen entre las diez principales.

 

También te puede interesar: De la finca a 3.000 puntos de venta: un modelo en crecimiento

 

El desafío está en cerrar la distancia entre lo que las empresas necesitan y las capacidades disponibles. El 63 % de los empleadores identifica la brecha de habilidades como la principal barrera para transformar sus negocios. Si la fuerza laboral mundial estuviera compuesta por 100 personas, 59 necesitarían capacitación antes de 2030 y 11 podrían no recibirla.

La carrera por adoptar IA, por tanto, tendrá otra dimensión: desarrollar talento capaz de combinar dominio tecnológico con pensamiento crítico, adaptación, creatividad y habilidades interpersonales. El futuro del trabajo será más tecnológico, pero eso no elimina el componente humano; eleva el valor de las capacidades que complementan a la tecnología.