La metamorfosis de la educación superior

La metamorfosis de la educación superior

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cita cifras de la Unesco, tras la pandemia del Covid-19, en más de 23 millones de estudiantes y 1,4 millones de profesores que fueron afectados por la suspensión de las clases presenciales en los campus universitarios de todos los países de América Latina.

La emergencia sanitaria se ha dado en un contexto de retos competitivos a los cuales las instituciones de educación superior ya se venían enfrentando, producto del cambio tecnológico acelerado en la sociedad y la economía.

El BID sostiene que la evidencia parcial disponible indica que, durante la pandemia, la principal barrera para el aprendizaje en línea no fue la falta de conectividad o de dispositivos digitales por parte de los estudiantes universitarios, independientemente de su nivel socioeconómico, sino que se ha resaltado una diferencia notable entre las universidades bien preparadas, las mínimamente preparadas y las nada preparadas para la transición a la enseñanza en línea.

Además, la tecnología ha venido redefiniendo los oficios y puestos de trabajo, permeando a todas las ocupaciones y provocando cambios en los tipos de habilidades y conocimientos requeridos, así como en los modos de enseñar y aprender. Tampoco es desconocido el crecimiento exponencial de contenidos educativos en Internet que están disponibles para todas las personas con acceso a la red.

Si bien las autoridades universitarias reconocieron rápidamente la necesidad de explorar nuevos caminos pedagógicos, en medio de la crisis, lo que aconteció fue que la gran mayoría de la instrucción en línea reprodujo la entrega de clases presenciales a través de las plataformas digitales de videoconferencia como Zoom, Microsoft Teams o Google Meets. Sin embargo, aunque la mayoría de los profesores universitarios recibieron entrenamiento en el uso de este tipo de plataformas, la capacitación en metodologías de enseñanza online fue escasa o nula.