Kofi Annan, un líder para millones

Kofi Annan, un líder para millones

“Annan fue una fuerza de guía para el bien”. Así retrata con gran acierto el legado del diplomático africano, el actual secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, entre las múltiples muestras de pesar por el fallecimiento de Kofi Atta Annan.

El 18 de agosto de 2018 falleció Kofi Annan, el séptimo Secretario General de las Naciones Unidas. Annan será recordado, no solo por su lucha contra la pobreza, la eliminación del sida y el impulso del desarrollo económico, sino también por su carácter humanista y su profundo compromiso por el diálogo y la paz.


Los familiares de Annan, que lideró la ONU desde 1997 a 2006, informaron de su muerte a través de Twitter y dijeron que se produjo tras recibir tratamiento por una corta enfermedad en un hospital de Suiza, pero no han dado más detalles.

Durante sus últimos días estuvo junto a su esposa, Nane, y sus hijos, Kojo, Ama y Nina.


Annan, que falleció a los 80 años, se mantuvo activo hasta sus últimos días, liderando la delegación de la ONG The Elders, fundada por Nelson Mandela, que visitó Zimbabue durante el proceso electoral a finales de julio.


Entre las múltiples muestras de pesar por el fallecimiento de Kofi Atta Annan, existe una expresión emitida por el actual secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, quien retrata con gran acierto el legado del diplomático africano: “Annan fue una fuerza de guía para el bien”.


Y es que si algo lo distinguió a lo largo de su trayectoria profesional fue la de romper techos de cristal y sentar agendas multilaterales integrales orientadas a potenciar beneficios humanos, en el marco de los estrechos márgenes de operación que suele conceder el sistema internacional.


Kofi Annan no sólo fue el primer ghanés y el primer hombre de raza negra en dirigir el organismo multilateral más importante del orbe, sino también el primer funcionario de la institución que desde su base —como staff administrativo de la Organización Mundial de la Salud— logró hacer carrera profesional dentro de la misma y acceder a su máxima posición de dirección.


Como jefe de operaciones de paz de Naciones Unidas antes de convertirse en secretario general, Annan compartió la culpa del fracaso del despliegue de los cascos azules para impedir los genocidios en Ruanda en 1994 y en la localidad bosnia de Srebrenica en julio de 1995.


Como secretario general de la ONU de 1997 a 2006, Annan tuvo entre sus mayores logros los programas y políticas que puso en marcha para reducir la desigualdad interna y entre los países, combatir las enfermedades infecciosas, fomentar los derechos humanos y proteger a los civiles de crímenes de guerra como genocidios.


Fue así como Annan puso en marcha una doctrina de “intervención humanitaria” para impedir que gobiernos y gobernantes masacraran a sus pueblos. Durante una cumbre en 2005, a pesar de las objeciones de algunos países, 191 naciones aprobaron lo que sería conocido como la “responsabilidad de proteger” a los civiles e impedir los peores crímenes en el mundo, desde limpiezas étnicas hasta genocidios.


Por otro lado, concertó los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU durante una cumbre mundial en 2000 para reducir a la mitad la pobreza extrema, fomentar la igualdad de las mujeres, garantizar el acceso de todos los niños a la educación primaria, reducir la mortalidad materna e infantil, y frenar la propagación del sida, todo para el 2015.


Todas esas metas, de las que solo algunas serían alcanzadas, fueron sustituidas por una lista amplia de Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, con vistas a concretarlas en 2030, que incluye temas como la acción climática, energías asequibles y limpias, y el fomento de la paz y la justicia. La lista renovada es parte central de la actual agenda de la ONU.


Annan en 1999 durante la Cumbre Económica Mundial de Davos fundó Pacto Global, en la cual las empresas voluntariamente adscritas se comprometen a seguir sus diez principios universalmente reconocidos en materia de Derechos Humanos, Estándares Laborales, Medio Ambiente y Anticorrupción. De esta manera se considera un gran logro de su parte el acompañar las labores de la ONU con la asociación de empresas, fundaciones, universidades y la sociedad civil.


Zeid Raad Al Huseein, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, le define “como la personificación de la decencia humana”. “Fue un líder para millones”, añadió.


Fuente: El Nuevo Herald, EFE, Excelsior, El Español