¿Cuál fue el panorama del comercio internacional para el sector en 2022? Un panorama extremadamente complicado, marcado por dos fenómenos. El primero, relacionado al incremento de costos en los alimentos balanceados, materia prima de nuestra industria, especialmente la torta de soya, el trigo -harina de pescado- y el aceite de pescado, tres productos que tuvieron precios récord. Es importante tomar en cuenta que el 55% del costo de producción del camaronero -entre 40 y 55% es alimento balanceado-, por lo que el margen se contrae. Lo segundo fue la caída de precios, que estuvieron en su peor momento, inclusive por debajo de los que vivimos durante la pandemia, a causa de que nuestro principal comprador, China, que representa el 70% de nuestro mercado comprador, tuvo nuevamente brotes de Covid-19 y volvió a confinamiento; y además, se encareció el yuan. Por otro lado, si miramos al mercado europeo, que no tuvo crecimiento y el dólar y el euro estuvieron a la par durante algunos meses del 2022, eso encareció tremendamente el camarón, por ser un producto con una estructura de costos que está en dólares. Asimismo, la inflación de EE.UU. fue muy alta, lo que afectó la capacidad de consumo de sus ciudadanos, que dejaron de salir a restaurantes. En cuanto a los acuerdos, ¿cuéntenos cómo avanzamos con México y China? Creo que el acuerdo entre Ecuador y México es un capítulo cerrado. El acuerdo perdió toda relevancia o al menos el 90% de la relevancia para el país. Hoy tenemos que concentrarnos en otras economías que sí piensan en comercio a dos vías, donde hay complementariedades, como China, país con el que considero que ya estamos en la recta final del proceso de cierre del negocio, es decir, en la firma oficial y luego pasará a la Corte Constitucional y Asamblea donde esperamos que todos estemos alineados con el criterio de que es un buen acuerdo. Y, ¿qué beneficios traerá a Ecuador? En materia arancelaria, garantizar que en el tiempo determinado por el Acuerdo, se reduzcan los aranceles o se los elimine. Por otro lado y, posiblemente lo más importante, es la creación de la constitución de comisiones y subcomisiones técnicas específicas, es decir, mesas de trabajo para tratar temas en materia sanitaria, que pudieran obstaculizar el comercio. Me refiero específicamente al caso del camarón. Creo que la posibilidad de entablar este diálogo directo con las autoridades chinas es una de las fortalezas del acuerdo, porque nos genera un mecanismo que hoy no existen y que, sin duda, son de gran valor, porque al ser el camarón el primer producto de exportación, estamos expuestos, durante varios años a una serie de exigencias que hemos cumplido con esfuerzo e inversiones necesarias. Siempre es bueno poder contar con estos espacios de diálogo. Desde CNA, ¿qué estrategias promueven para que Ecuador gane más competitividad? Hay que tomar en cuenta que no solamente competimos con otros países; Ecuador es un país con una economía dolarizada y si bien nos hace bien, le pone una camisa de fuerza al sector exportador, porque al no contar con moneda propia y no existir procesos de depreciación o devaluación vía decreto, no se pueden abaratar costos y ganar competitividad. Cuando el dólar se encarece frente a otras monedas, nosotros tenemos dos efectos: el primero, nuestros competidores se vuelven más baratos automáticamente y el segundo, en el mercado destino nos volvemos más caros. En un entorno de ese tipo es muy complicado sostener la competitividad. Sin embargo, desde el lado de CNA seguimos trabajando en innovación, por ejemplo, las AquaExpo son plataformas muy relevantes para el productor, porque ofrecen la última tecnología disponible, los métodos más innovadores que se están aplicando en agricultura, a fin de hacer más eficientes las líneas de producción. Por el lado del sector privado, sigue invirtiendo. El crecimiento de la industria no se debe exclusivamente a factores externos. Tuvimos que hacer y seguimos haciendo enormes inversiones como industria, para cumplir con los volúmenes que demanda China en los tiempos y las condiciones pactadas. En el caso de EE.UU., donde estamos creciendo, se debe a que la industria ha hecho inversiones para procesar camarón, hacer crecer su capacidad de procesamiento y esto responde a enormes inversiones en toda la cadena. Si se quiere ser eficiente, se tiene que invertir en el campo. ¿Cuál es el monto de inversión y a qué nuevos proyectos se destina? Alrededor de USD 700 millones han invertido las plantas de alimentos balanceados, es decir, fábricas para aumentar la capacidad de producción de alimento para camarón. Segundo, en obras de infraestructura y tecnificación de fincas camaroneras. Y, tercero, en investigación y desarrollo en materia genética, nutrición de camarón, nuevos protocolos de manejo, en el cambio de la matriz energética del sector de camarón, entre otros ejes. Además, hemos invertido cerca de USD 15 millones para dotar de energía al sector a través de 20 contratos para la construcción de infraestructura pública. Las obras de infraestructura y tecnificación de fincas camaroneras fortalecen las plantas de procesamiento de camarones, las empacadoras de nuevas líneas, que implican infraestructura civil. También hablamos de la contratación de mano de obra, adquisición de maquinaria y, finalmente, construcción de túneles de frío. Entonces la inversión está distribuida a lo largo de toda la cadena. Pese a un año desafiante, el sector exportó cifras récord. ¿A qué se debe? Por un lado, sin duda, que el mercado chino creció su demanda, siendo Ecuador su principal proveedor de camarón. Además, en 2022 el país asiatico también creció en sus importaciones y Ecuador defendió su sitial en ese mercado. Por otro lado, ese es un mérito de toda la industria, que pese a las diferentes crisis, ha tenido la capacidad de innovar, de resistir. Hay todo un mérito de toda la cadena, que se ha venido perfeccionando por décadas. Ya tenemos más de cinco décadas, y como CNA vamos a cumplir 30 años este 2023. Por _ Dominic Burgos A.