Guayas: un crecimiento que evidencia la fortaleza de su base empresarial
Guayas no solo conserva un peso decisivo en la economía nacional; también combina diversidad productiva, renovación empresarial y capacidad logística para impulsar la actividad local y articularla con las demás provincias.
En 2025, en Ecuador las ventas totales (locales + exportaciones) alcanzaron los USD 268.037 millones, con un crecimiento de 9%. La recuperación fue amplia, aunque no homogénea: Guayas +11%, Pichincha +4%, y las demás provincias crecieron 15%.
En ese mismo año, las sociedades y personas naturales domiciliadas en Guayas registraron ventas por USD 95.811 millones, equivalentes al 36% del total del país. Este resultado se logró en el contexto de la densidad y diversidad de su ecosistema empresarial: 66.978 empresas domiciliadas en la provincia, equivalentes al 37% del total nacional, y de las cuales 6.859 se constituyeron durante el último año.
Uno de los principales atributos de Guayas es que históricamente ha concentrado una amplia variedad de actividades económicas (desde las primarias hasta las de servicios), logrando conformar de manera natural encadenamientos productivos que impulsan la complementariedad empresarial a nivel de la provincia.
En 2025 crecieron sus cinco grandes sectores: el primario avanzó 13%; la construcción, 12%; la manufactura, 11%; los servicios, 10%; y, el comercio, 10%. Esta simultaneidad importa tanto como los ritmos de crecimiento: muestra que la provincia no depende de una sola actividad, sino de la interacción entre sus diferentes actividades económicas. Esa combinación amortigua riesgos y, al mismo tiempo, crea condiciones para que el crecimiento se transmita entre sectores.
La lectura por ramas refuerza esa conclusión. La pesca y la acuicultura crecieron en 16%; la fabricación de alimentos, 14%; el comercio minorista, 12%; y, el almacenamiento y las actividades de apoyo al transporte, 19%. Por su parte, el comercio mayorista continuó siendo la rama de mayor volumen y la que más ventas adicionales aportó en términos absolutos. No se trata de resultados aislados: materia prima, transformación, distribución y logística avanzan de manera articulada. Allí reside buena parte de la ventaja competitiva de Guayas y de su capacidad para conectar la producción de otras provincias con los mercados nacionales e internacionales.
Es cierto que la expansión de 2025 se produjo después de un año complejo, marcado por la crisis energética, la inseguridad y una demanda local debilitada. Sin embargo, reducirla a un simple rebote estadístico sería incompleto. La recuperación permitió recomponer operaciones, retomar decisiones postergadas y reconstruir expectativas. Más importante aún, se convirtió en un cimiento para el desempeño posterior: entre enero y mayo de 2026, las ventas a nivel de Guayas crecieron en 8% frente al mismo período de 2025.
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Las nuevas inversiones responden precisamente a esa transición. Una parte sigue orientada a la resiliencia —seguridad, respaldo energético y continuidad operativa—, pero cada vez adquieren mayor relevancia la automatización, la digitalización, la eficiencia de procesos, el control de calidad y la trazabilidad. En agroindustria y alimentos se suman la cadena de frío, el aprovechamiento de subproductos, los empaques sostenibles y el desarrollo de bienes con mayor valor agregado; en comercio y logística, la modernización de centros de distribución y servicios de apoyo. El objetivo ya no es únicamente sostener la operación, sino producir mejor y competir en mercados más exigentes.
Para mantener este dinamismo, la actividad empresarial de Guayas busca convertir sus ventajas de escala y localización en aumentos permanentes de productividad. La seguridad y la estabilidad energética se contemplan como condiciones de competitividad; el acceso a financiamiento y un entorno regulatorio previsible, como requisitos para continuar invirtiendo; y la infraestructura vial, portuaria y urbana (intra e inter), como parte de una misma red logística.
A ello debe añadirse una agenda de tecnología y talento que no se limite a las grandes empresas, sino que ayude a las Pymes a integrarse como proveedoras, cumplir estándares y acceder a nuevos mercados.
Por: Econ. Iván Pisco, Coordinador Técnico - Cámara de Industrias de Guayaquil