De la solidez a la transformación: el nuevo reto de la banca ecuatoriana
Roberto Romero Von Buchwald - Superintendente de Bancos
Roberto Romero Von Buchwald, Superintendente de Bancos, analiza un 2025 marcado por mayor crédito, solidez patrimonial y calidad de cartera. Hacia adelante, identifica en la digitalización, la ciberseguridad, la inclusión financiera y las finanzas sostenibles a los principales frentes de evolución.
El sistema financiero ecuatoriano cerró 2025 con indicadores que, para la autoridad, confirman una tendencia de estabilidad y gestión prudente. “El sistema financiero es como un espejo de lo que ocurre en el sector real”, sostiene. La banca amplió su capacidad de intermediación y canalizó más recursos hacia hogares, empresas y sectores productivos.
Los activos superaron los USD 85.000 millones y las obligaciones con el público alcanzaron USD 63.184 millones. La cartera bruta llegó a USD 55.946 millones, con un crecimiento anual de 11%, equivalente a más de USD 5.550 millones adicionales en crédito. A ello se sumó una solvencia de 16,9%, frente a un mínimo legal de 9%, y una morosidad de 3,86%. El 91% de la cartera se mantuvo en categoría A.
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Disciplina y fortalecimiento
Romero señala que estos resultados no responden únicamente a un buen ejercicio, sino a una conducta que se ha consolidado: disciplina en la administración de los recursos, supervisión basada en riesgos y fortalecimiento patrimonial. La cobertura de la cartera en riesgo, superior al 190%, añade un margen de protección frente a escenarios adversos.
El siguiente desafío ya no está solo en crecer. La transformación digital exige profundizar la educación financiera y la ciberseguridad, mientras que la inteligencia artificial y el análisis de datos abren la posibilidad de construir modelos de evaluación más precisos y ampliar el financiamiento hacia clientes con menor historial financiero.
La inclusión también avanza. Al cierre de 2025, la banca atendía a 12,7 millones de clientes y administraba más de 37 millones de cuentas. Para Romero, la brecha de género se ha reducido, aunque aparecen nuevos retos vinculados al uso efectivo de los canales digitales.
Otro frente es el financiamiento sostenible. La incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza puede movilizar recursos hacia energía, agroindustria, economía circular e infraestructura resiliente. Para los empresarios, Romero plantea una oportunidad concreta: invertir en innovación y eficiencia. “La economía circular es un océano azul muy grande en Ecuador”, afirma.