En el Martim Cererê aprendemos jugando y jugamos con propósito.
En el Martim sabemos que elegir el preescolar adecuado es una de las decisiones más importantes para cualquier familia.
A menudo surge el debate entre un enfoque académico tradicional o darle prioridad al juego. Sin embargo, la ciencia y la neurociencia han demostrado que esta división es falsa: el juego intencional es la herramienta de aprendizaje más potente en la primera infancia.
Las Naciones Unidas reconocen el juego como un derecho fundamental, y pioneros como Jean Piaget y Lev Vygotsky explicaron su valor pedagógico. Al manipular objetos, el niño aprende sobre gravedad, volumen y secuencias matemáticas. Al jugar a imitar roles, usa símbolos (base de la lectura y las matemáticas) y aprende a autorregular sus emociones y conducta.
Investigaciones como las de Laura Berk y estudios en preescolares demuestran que las actividades abiertas estimulan la genuina expresión, clave para la planificación y el pensamiento crítico. Asimismo, dar espacio al juego guiado mejora el rendimiento en lectura, lenguaje y razonamiento a largo plazo, superando los resultados de metodologías tradicionales.
En el Martim Cererê, creemos en el juego como metodología, el juego guiado, no se trata de un juego caótico, sino de un modelo pedagógico estructurado en tres pilares:
El niño explora con atención activa y entusiasmo.- Conecta con sus propios intereses e inquietudes.
- La maestra no dicta la lección, sino que prepara el entorno, hace preguntas clave y motiva al alumno a resolver problemas por sí mismo.
A través de esta metodología, los niños aprenden matemáticas al clasificar piezas, lectoescritura al crear historias en el juego simbólico y ciencias al experimentar con su entorno. Todo esto mientras desarrollan empatía, capacidad de negociación y confianza.
El objetivo de la educación inicial en el Martim no es llenar cuadernos, sino cultivar mentes curiosas, autónomas y felices que amen aprender durante toda su vida y disfrutan en el proceso de aprendizaje.