Employer Branding
La reputación del buen empleador
¿Ha pensado en trabajar en Google? ¿Coca-Cola? ¿McDonald's? O ¿tal vez en Yanbal, Pronaca o Banco Guayaquil? ¿Qué tienen en común? Son marcas empleadoras fuertes y no por casualidad, también son reconocidas por promover entornos de trabajo saludables. Nuestra primera edición del año revisa la conexión entre reputación y buen ambiente laboral.
Los tiempos que vivimos (Cuarta Revolución Industrial - AI) convierten al capital humano en un imperativo como ventaja competitiva. Por ello, muchas organizaciones trabajan para diseñar una propuesta de valor diferenciadora para sus colaboradores.
La marca es la promesa de un servicio, una experiencia, también es una filosofía. Gestionar la marca-empleador significa diseñar y llevar a cabo una estrategia orientada a generar y reforzar en el mercado, en los colaboradores actuales y potenciales, la percepción de la organización como atractiva para trabajar.
La marca es compleja de generar. Es necesario combinar competencias de gestión de personas y gestión de imagen y marketing.
Existen varios factores que generan sentido de pertenencia en los colaboradores hacia su organización, entre ellos se destacan: la responsabilidad social empresarial; la comunicación interna efectiva; la competencia de los líderes para marcar la visión y conseguir los resultados del negocio; contar con trabajos con significado; el balance entre trabajo y la vida personal; las oportunidades reales de desarrollo; una cultura organizacional definida y políticas que sustenten a la misma.
En muchas ocasiones las políticas de gestión de personas se enfocan en el reclutamiento y la contratación y descuidan procesos posteriores como on-boarding y desempeño.Se requiere entonces que la propuesta de valor frente a las personas se centre en cuatro o cinco aspectos que puedan ser comunicados, reforzados, articulados y retenidos con facilidad y, por consiguiente, asociados a la compañía.
Los tiempos que vivimos (Cuarta Revolución Industrial - AI) convierten al capital humano en un imperativo como ventaja competitiva. Por ello, muchas organizaciones trabajan para diseñar una propuesta de valor diferenciadora para sus colaboradores.
La marca es la promesa de un servicio, una experiencia, también es una filosofía. Gestionar la marca-empleador significa diseñar y llevar a cabo una estrategia orientada a generar y reforzar en el mercado, en los colaboradores actuales y potenciales, la percepción de la organización como atractiva para trabajar.
La marca es compleja de generar. Es necesario combinar competencias de gestión de personas y gestión de imagen y marketing.
Existen varios factores que generan sentido de pertenencia en los colaboradores hacia su organización, entre ellos se destacan: la responsabilidad social empresarial; la comunicación interna efectiva; la competencia de los líderes para marcar la visión y conseguir los resultados del negocio; contar con trabajos con significado; el balance entre trabajo y la vida personal; las oportunidades reales de desarrollo; una cultura organizacional definida y políticas que sustenten a la misma.
En muchas ocasiones las políticas de gestión de personas se enfocan en el reclutamiento y la contratación y descuidan procesos posteriores como on-boarding y desempeño.Se requiere entonces que la propuesta de valor frente a las personas se centre en cuatro o cinco aspectos que puedan ser comunicados, reforzados, articulados y retenidos con facilidad y, por consiguiente, asociados a la compañía.
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