¿Dónde están los créditos y sectores productivos más expuestos ante el Fenómeno de El Niño?

¿Dónde están los créditos y sectores productivos más expuestos ante el Fenómeno de El Niño?

Para una mipyme, enfrentar entre 30 y 60 días sin ventas o con sobrecostos sostenidos puede comprometer seriamente su liquidez y, en casos extremos, llevarla a una situación de quiebra técnica.

El riesgo climático puede convertirse en riesgo crediticio cuando, por ejemplo, una inundación, un deslizamiento o un cierre vial reduce los ingresos de un hogar, interrumpe la actividad de un negocio o eleva sus costos de operación. Para quienes mantienen obligaciones financieras, una caída de ingresos o un aumento de gastos asociado al Fenómeno de El Niño puede reducir el flujo disponible para cumplir con las obligaciones contraídas, sostener un negocio o acceder a nuevo financiamiento.

De la afectación de las mipymes al riesgo en el crédito

Para las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), que representan más del 95 % del tejido empresarial en el Ecuador, el Fenómeno de El Niño puede empezar como un problema operativo y terminar convirtiéndose en uno financiero e, incluso, de viabilidad. Una interrupción vial puede encarecer el transporte; una inundación, detener la producción o afectar inventarios; y una menor actividad, reducir ventas e ingresos. Si estas presiones se prolongan, pueden afectar el flujo de caja y los recursos disponibles para pagar a proveedores, trabajadores, obligaciones crediticias, entre otros.

“En estos escenarios, el primer paso es identificar y mapear las zonas con mayor exposición. La geoanalítica permite entender dónde se concentra el mayor riesgo y qué empresas o industrias pueden verse más afectadas. Este análisis se complementa con la información sectorial de cada actividad económica y la situación financiera particular, para anticipar posibles retrasos en los pagos”, señaló David Castellanos, líder de Analítica y Data de Equifax Ecuador.  

Según registros de la Superintendencia de Bancos (SB), Guayas y Pichincha concentran el 73,5% de las colocaciones enfocadas al sector productivo a nivel nacional, entre enero y agosto de 2026, pero presentan exposiciones distintas:

  • Guayas, con el 37,8% de la colocación de nueva cartera a sectores productivos a nivel nacional (Fuente: SB): las inundaciones pueden afectar cultivos como arroz y cacao, Pymes camaroneras y operaciones logísticas en el eje Durán–Guayaquil.
  • Pichincha, con el 32,7% (Fuente: SB): los deslizamientos y cierres viales pueden afectar principalmente al transporte y al comercio. Para Pymes logísticas, las rutas alternas pueden representar sobrecostos en fletes de hasta 45%.
  • El Oro: Según estimaciones de Equifax derivadas de su modelo analítico, el 21%, de los clientes con cartera de crédito vigente se encuentra en zonas de alta susceptibilidad a inundaciones o movimientos en masa.

Además, el Fenómeno de El Niño tiene un impacto diferenciado según el sector económico y sus condiciones financieras:

  • Agropecuario y pesca: pérdidas productivas e infraestructura afectada pueden reducir ingresos; el sobreendeudamiento y la falta de seguros elevan la vulnerabilidad.
  • Industria extractiva: interrupciones y mayores costos logísticos pueden agravar el riesgo cuando existen altos niveles de deuda o caídas en ventas.
  • Manufactura: problemas de abastecimiento pueden afectar producción e inventarios, especialmente cuando existe dependencia de proveedores ubicados en zonas de riesgo.
  • Servicios y comercio: cierres viales pueden retrasar distribución, ventas y cobros, reduciendo liquidez y aumentando el uso de crédito.
  • Hogares y consumo: mayores gastos esenciales pueden dejar menos recursos para otras obligaciones y elevar la presión sobre la capacidad de pago.

Anticipar estos efectos requiere conectar ubicación, actividad económica y situación financiera. El Grupo de Empresas Equifax trabaja en un estudio especializado en pérdidas esperadas con impacto de El Fenómeno del Niño, que integra información geográfica, sectorial y crediticia para que el sector productivo pueda identificar dónde se concentran mayores presiones y facilitar acciones preventivas antes de que un evento climático se traduzca en dificultades de pago.

Castellanos explica que el desafío está en identificar esas diferencias antes de que aparezca la mora (no pago): comprender qué actividades y territorios tienen menor capacidad para absorber el impacto permite gestionar el riesgo sin restringir de manera generalizada el financiamiento que hogares y empresas necesitan para continuar operando y recuperarse. (P)