Durante el 2022, las exportaciones agroalimentarias representaron el 67% del total de las exportaciones no petroleras de Ecuador, superando los USD 14 millones con un importante superávit. Las ventas totales del sector agroalimentario nacional, por su parte, fueron de USD 34.857 millones, teniendo un crecimiento del 5.9% respecto al 2021. Esto, sin lugar a duda, demuestra el gran potencial del sector y lo direcciona a observar el reto que representa abrir nuevos mercados para productos agroalimentarios. En el marco de los recientes acuerdos comerciales impulsados por el Gobierno, la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB) participó de forma activa en el cuarto adjunto productivo, junto a varios representantes del sector empresarial de la última ronda del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Corea. La problemática evidente que enfrentan los productos agroalimentarios en negociaciones comerciales, incluyen las restricciones sanitarias y fitosanitarias, además de las políticas de cuidado de las producciones locales. En este sentido, la producción de alimentos y bebidas es un pilar importante de la seguridad alimentaria en los países. Además, es una de las principales industrias generadoras de empleo pleno, por ello, el comercio de estos productos merece atención. Claramente, los hábitos de consumo, las tradiciones y las nuevas tendencias, así como la cultura, juegan un papel de trasfondo sustancial para la industria. Entonces, ¿Cómo consolidamos el sector para impulsar su crecimiento local e internacional? El camarón y el banano equivalen al 95% de las exportaciones agroalimentarias del país, por lo que, desde hace mucho tiempo representan las banderas de negociación comercial. La ausencia de estos dos productos impediría el cierre de acuerdos beneficiosos para el Ecuador. Un ejemplo de ello, es lo sucedido con México, acuerdo que no consigue avanzar debido a la falta de un punto de convenio respecto al camarón. Asimismo, el camarón y el banano se sostienen mayoritariamente de las exportaciones, ya que el mercado interno no cuenta con la capacidad de absorber la totalidad de la producción nacional. De igual forma, sucede con otros productos agrícolas primarios como la pitahaya, o aquellos que son procesados como el chocolate. A lo largo de los últimos 40 años, la industria agroalimentaria ecuatoriana ha crecido impulsada por el mercado nacional. Hoy se enfrenta a un mercado estrecho, más aún cuando el 70% de los ecuatorianos viven en la Base de la Pirámide con un ingreso mensual mínimo. Para que esta rama agroindustrial crezca y genere empleo, debe seguir los pasos del camarón y el banano, líderes de la industria, quienes además de su valor exportador, han abierto varias rutas de comercio mundial por vía marítima; así como las flores lo abrieron por vía aérea. Estas buenas prácticas deben ser aprovechadas por otros subsectores de la producción agroalimentaria. También te puede interesar: Varios sectores superaron brechas tras la pandemia El sector ha crecido de manera consistente en las últimas dos décadas, con un aumento en la producción, la creación de nuevas empresas y la consolidación de plazas de trabajo. Desde la pandemia, la mirada se volcó a nuevos emprendimientos que pretenden ampliar la oferta de productos disruptivos, no tradicionales y de alto valor agregado. Este mercado emprendedor se encuentra en las economías más desarrolladas del mundo como la Unión Europea. Finalmente, hay que destacar que existe un sin fin de oportunidades, pero la clave está en saber cómo aprovecharlas. Por esto, una estrategia de apertura para el país al mundo es importante en medida que respete las normas y necesidades nacionales. Consideramos que Ecuador va por buen camino, con un equipo negociador que está poniendo al país al mismo nivel de nuestros competidores.