Mujeres en el cine ecuatoriano, dos estrenos con nuevas miradas
En el cine ecuatoriano las mujeres han ganado espacio y gran reconocimiento internacional, prueba de ello, tenemos a dos directoras, Carolina Hernández Correa y Verenice Benítez, quienes recientemente estrenaron sus filmes, sumandose a un cine que poco a poco se abre desde la mirada femenina.
Carolina Hernandez con su película El niño probeta Y Verenice Benítez con su largometraje Nunkui, para ambas sus óperas primas, pero muy diferentes entre sí.
Dos caminos hacia la cámara
La guayaquileña Carolina Hernandez es una cineasta con maestría en la Universidad Carlos III de Madrid. Previo a su más reciente película ya había sido galardonada por sus trabajos, su cortometraje Interior/Día le valió el Premio CIMA en el Festival Internacional de Cine de Navarra, y su nombre ha pasado por espacios de fomento como Berlinale Talents, DAMA Ayuda, COOFILM y CIMA Mentoring. Su ópera prima, El niño probeta, es una coproducción entre Ecuador, Perú y España, apoyada por Ibermedia, que se estrenó en agosto y formó parte de la programación del Festival de La Habana 2025.
Su filme El niño probeta fue escrito y dirigido por ella nació desde sus dudas y vivencias acerca de la popular frase latinoamericana de “mejorar la raza”, planteando una mirada crítica hacia el racismo y clasismo de muchos hacia sus propios orígenes, rasgos y cultura. La película sigue a Susana y Miguel, una pareja de un pueblo pequeño que accede a un tratamiento genético que les permite elegir los rasgos físicos e intelectuales de su hijo. El orgullo que sienten sus padres contrasta con las dudas del resto de su familia.
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Por otro lado, Verenice Benítez, es directora, guionista y música. Su obra articula cine, creación sonora y territorio, mientras que dialoga con las memorias indígenas y la defensa de la naturaleza. Antes de su largometraje actual, en 2014 co-fundó el laboratorio comunitario Etsa Nantu / Cámara Shuar, en conjunto al líder amazónico Domingo Ankuash, con el que ha realizado seis cortometrajes exhibidos internacionalmente.
Su ópera prima Nunkui le tomó quince años para que saliera a la luz y se estrenó en estos primeros días de septiembre. Se filmó en la comunidad Shuar Kumar, en Morona Santiago, con los integrantes de la comunidad como protagonistas, en castellano y lengua shuar y chicham. La película sigue a una joven shuar que sueña con Nunkui, el espíritu femenino de la huerta, mientras su territorio es entregado a compañías mineras y su abuelo, un líder shuar, lucha por la defensa del territorio.
Un cine bajo una mirada femenina
Que dos mujeres directoras estrenen sus películas casi al mismo tiempo no es algo menos para la industria cinematográfica del Ecuador, pues la participación femenina en la dirección sigue siendo minoritaria. La llegada de estas dos óperas primas se da bajo un contexto en que ambas cineastas vienen ganando terreno en la industria, aunque aún con menos recursos y menos pantallas que sus colegas hombres.
"Siento que en este momento estamos visibilizando otras historias, otras narrativas, cuyas miradas son igual de importantes que las hegemónicas", dijo Benítez. La frase resume bien el momento: no se trata solo de más películas, sino de otras miradas contando el país. Desde un pueblo pequeño donde una pareja elige los rasgos de su futuro hijo, hasta la Amazonía donde una niña shuar aprende los cantos de la huerta mientras su territorio es entregado a mineras, ambas directoras amplían lo que el cine ecuatoriano puede contar. (I)
FUENTES: CINE NACIONAL | EN LA BUTACA DE CINE | EL UNIVERSO | NUNKUI PELÍCULA