La salud de la mujer es responsabilidad de todos
Desde hace incalculable número de años, las mujeres han sido obviadas en el sector de la salud, desde la investigación clínica hasta en la toma de decisiones relacionadas a su bienestar. Hoy, afortunadamente, los tiempos han cambiado y en esta área hacen cada vez menos distinciones, pero no las suficientes.
Trabajar y priorizar la salud femenina es enmendar una negligencia histórica. O así lo señala el empresario brasileño Julio Conejero, Vicepresidente y Gerente del Cluster LATAM de Organon.
Los obstáculos y dificultades que enfrentan las trabajadoras del sector salud se relacionan con diferentes causas. Existe una imbricación de factores que acumulan desventajas en sus trayectorias laborales. Según el informe de PNUD, ‘Género en el sector de la salud: feminización y brechas laborales’, para alcanzar paridad en el tiempo, las acciones deben estar direccionadas hacia las prácticas diarias que estructuran el trabajo en salud y también a las dimensiones culturales que subyacen a roles y estereotipos de género específicos del ámbito sanitario-asistencial.
Julio estima que la mayoría de estudios clínicos han estado enfocados en analizar, exclusivamente, al género masculino. “Esta es la razón por la que no tengamos investigación ni soluciones preconcebidas y creadas para la población femenina”, añade.
También te puede interesar: Formula Equal: un plan para equipar la cancha
La exclusión o subrepresentación de las mujeres distorsiona y sesga el desarrollo porque implica que prevalecen diferencias sistémicas entre los géneros en sus oportunidades para ampliar sus capacidades y determinar sus propias trayectorias de vida.
La importancia del involucramiento masculino
El mundo necesita un mayor compromiso por parte de los hombres en el proceso de transformación hacia la igualdad a través de un constante involucramiento. Julio asegura que para alcanzar la tan anhelada equidad de género, la participación activa debe recaer en todos. “Nuestro rol se enfoca en fomentar la inclusión de mujeres en la toma de decisiones, motivar su desarrollo personal y profesional, y garantizar que no exista discriminación e injusticias. Solo así podremos tener una sociedad libre de segregacióny más equitativa, asegurando su liderazgo y participación en todos los aspectos”, dice.