Guayas transita el tramo final de 2026 entre el buen desempeño económico y los riesgos climáticos

Guayas transita el tramo final de 2026 entre el buen desempeño económico y los riesgos climáticos

Guayas concentra una parte fundamental de la actividad económica del Ecuador y tiene en Guayaquil a su principal núcleo empresarial, comercial y logístico.

La ciudad articula buena parte de los flujos productivos y comerciales de la provincia y, gracias a su infraestructura portuaria y ubicación estratégica, mantiene un papel determinante en el comercio exterior y en la conexión de la economía nacional con los mercados internacionales.

Según el último dato disponible del Banco Central del Ecuador (BCE), correspondiente a 2024, el VAB de Guayas alcanzó USD 35.240 millones, equivalente al 30,6% del VAB nacional. De esta cifra, el 74,6% (USD 26.278 millones) se generó en Guayaquil, que por sí sola representó el 22,8% del VAB del país.

Además, la provincia mantiene una generación de riqueza por habitante superior al promedio: su VAB per cápita se ubicó en USD 7.435, frente a USD 6.407 a escala nacional.

Esta capacidad productiva se apoya en una amplia base poblacional. En 2024, en Guayas vivían aproximadamente 4,74 millones de personas, el 26,4% de la población del país, lo que la mantiene como la provincia más poblada. Guayaquil, con alrededor de 2,96 millones de habitantes (16,5% del total nacional), es la ciudad con mayor número de habitantes de Ecuador, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Ese peso demográfico y productivo se refleja en la actividad empresarial. En 2025, los ingresos generados en Guayas sumaron USD 95.711 millones, un 10,5% más que en 2024, y representaron el 35,7% del total nacional, según el Servicio de Rentas Internas (SRI). La provincia se ubicó apenas por detrás de Pichincha (36,3%), con una brecha que se redujo frente al año anterior.

Por su parte, las empresas domiciliadas en Guayaquil generaron ingresos por USD 70.457 millones en 2025, con un crecimiento de 10,7%. La ciudad concentró el 73,6% de los ingresos provinciales y el 26,3% del total nacional.

En Guayas están registradas 55.759 empresas activas que reportan información, muchas de ellas dedicadas a la exportación y a la manufactura. Esta cifra representa el 37,2% del total de compañías del sector societario del país. De este conjunto, el 81,4% (45.403 empresas) tiene su sede en Guayaquil, lo que sitúa a la ciudad como el principal núcleo empresarial de la provincia.

Esa concentración empresarial tiene un correlato directo en el aporte fiscal. En 2025, la recaudación tributaria en Guayas alcanzó USD 6.690 millones, un 7,4% más que en 2024 (USD 6.229 millones), y representó el 31,1% del total nacional, lo que la ubica como la segunda provincia con mayor recaudación, después de Pichincha. Los contribuyentes de Guayaquil aportaron USD 5.687 millones (+5,5%), equivalentes al 85% de la recaudación provincial y al 26,5% de la nacional.

La tendencia se mantuvo en 2026. Entre enero y agosto, la recaudación en Guayas creció 13,9% interanual, hasta USD 5.076 millones, y en Guayaquil, 12,4%, hasta USD 4.270 millones. Sin embargo, el avance provincial fue inferior al nacional (16,6%), por lo que su participación se redujo levemente, de 31,1% a 30,4%.

Atributos

El dinamismo económico también se traduce en empleo. Hasta mayo de 2026, Guayas concentró el 24,1% del empleo nacional, con alrededor de 2,09 millones de personas ocupadas. De ellas, el 65,5% (1,37 millones) se ubicó en Guayaquil, que por sí sola representó el 15,8% del empleo del país, según la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) del INEC.

La calidad del empleo también supera el promedio nacional. El empleo adecuado representó el 43,6% de los ocupados en Guayas y el 48% en Guayaquil, frente al 37,8% del país. Por género, los hombres concentraron el 58,4% del empleo provincial y las mujeres, el 41,6%. La brecha persiste en la calidad: el 48,1% de los hombres ocupados en Guayas tenía un empleo adecuado, frente al 37,3% de las mujeres. En Guayaquil, esos porcentajes fueron de 53,7% y 40,1%, respectivamente.

Por actividad económica, el comercio lidera la generación de ingresos en Guayas, con el 43,4% del total en 2025, seguido por la industria manufacturera (17,4%) y la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (13%). Junto con el transporte y almacenamiento (4,5%) y las actividades profesionales, científicas y técnicas (3,1%), estas cinco actividades concentraron el 81,4% de los ingresos provinciales.

En Guayaquil, el perfil es aún más comercial: el comercio aportó el 46,8% de los ingresos de la ciudad, seguido por la manufactura (14,9%), las actividades agropecuarias (9,5%) y el transporte y almacenamiento (5,2%), este último asociado a su función logística y portuaria.

La evolución reciente confirma una recuperación del dinamismo empresarial. Tras crecer 3,2% en 2024, los ingresos de las empresas con sede en Guayas se aceleraron en 2025, con un aumento de 10,5%, por encima del promedio nacional (9,4%). Entre enero y julio de 2026 sumaron USD 57.027 millones, un 8,7% más que en el mismo periodo de 2025 (USD 4.550 millones adicionales), aunque por debajo del crecimiento nacional en ese lapso (10,5%).

En Guayaquil, el repunte fue más marcado. Luego de un crecimiento prácticamente nulo en 2024 (0,3%), los ingresos de la ciudad aumentaron 10,7% en 2025. Entre enero y julio de 2026 alcanzaron USD 42.450 millones, con un incremento de 10% (USD 3.859 millones más) frente al mismo periodo del año anterior, lo que elevó su participación en los ingresos provinciales a 74,4%, desde 73,5% un año antes.

Este desempeño se inscribe en un entorno nacional de crecimiento moderado. En septiembre de 2026, el BCE elevó su previsión de crecimiento para este año de 2,5% a 2,7%, luego de que la economía acumulara una expansión de 2,1% en el primer semestre. No obstante, la inseguridad y la incertidumbre en los mercados internacionales continúan como factores de riesgo para la inversión y el consumo.

A estos desafíos se suma un riesgo climático de magnitud. El 29 de agosto de 2026, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos declaró la alerta roja en todo el país ante un fenómeno de El Niño que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) califica como “muy fuerte”, con mayor impacto previsto entre octubre y diciembre. El BCE estima que un evento moderado podría restar 0,5 puntos porcentuales al crecimiento de 2027 y uno fuerte, hasta 1,4 puntos. La exposición de Guayas es particularmente alta: la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca genera el 13% de sus ingresos empresariales, mientras que el comercio, la manufactura y el transporte dependen de una red vial, portuaria y logística vulnerable a inundaciones. Lluvias intensas podrían afectar cultivos, encarecer la movilización de mercancías e interrumpir las cadenas de abastecimiento que tienen a Guayaquil como eje.

El segundo frente es energético. La temporada seca en las cuencas de las principales centrales hidroeléctricas coincide con el periodo de mayor intensidad de El Niño, y el INAMHI advierte una tendencia a menores precipitaciones en esas zonas. Si la generación hidroeléctrica cae y la oferta térmica y las importaciones no alcanzan a cubrir la demanda, el país podría enfrentar nuevamente restricciones eléctricas como las de finales de 2024. Para Guayas y Guayaquil, este escenario representaría un riesgo relevante: la industria manufacturera, que aporta el 17,4% de los ingresos provinciales, es intensiva en energía, mientras que el comercio y los servicios dependen de un suministro continuo para sus cadenas de frío, operaciones logísticas y atención al público. Eventuales cortes podrían elevar los costos de operación por generación propia y afectar la producción y las ventas.

En este contexto, Guayas y Guayaquil llegan al último tramo de 2026 con fundamentos sólidos (mayor dinamismo en ingresos, un aporte fiscal creciente y un empleo de mejor calidad que el promedio nacional), pero también con una exposición relevante a riesgos climáticos y energéticos. Resulta fundamental impulsar una agenda conjunta entre el sector público y privado, orientada a proteger la infraestructura productiva, asegurar el suministro eléctrico y sostener la inversión, el consumo y la actividad empresarial en uno de los principales motores económicos del país.

 

 

Por: Jonathan Guamán Ch., EKOS RESEARCH