Nike sale del S&P 100 tras perder 78% desde su máximo: el desafío de recuperar su crecimiento
Nike dejará el índice S&P 100 el próximo 21 de septiembre, después de casi 18 años de formar parte de este grupo de grandes compañías estadounidenses. La salida se produce mientras la acción acumula una caída cercana al 78% desde su máximo histórico de 2021 y la compañía busca revertir varios años de presión sobre sus ventas y participación de mercado.
La modificación no significa que Nike deje de pertenecer al S&P 500. El S&P 100 reúne a un grupo más reducido de grandes empresas dentro de ese índice y su composición considera factores como capitalización de mercado, liquidez y representación sectorial. En el rebalanceo de septiembre, Nike será reemplazada junto con otras compañías por Dell Technologies, Palo Alto Networks, Arista Networks y Sandisk, todas vinculadas al sector tecnológico.
El retroceso bursátil refleja también las dificultades operativas que enfrenta la compañía. Nike cerró su año fiscal 2026 con ingresos de alrededor de USD 46.400 millones, una caída interanual de 1%, mientras Nike Direct, las ventas digitales y el negocio en China registraron retrocesos. La compañía intenta además recuperar espacio en los canales mayoristas y reducir la dependencia de estrategias que habían debilitado su relación con algunos distribuidores.
China continúa siendo uno de los principales desafíos para la recuperación. En el cuarto trimestre fiscal de 2026, los ingresos de Nike en Greater China cayeron 17%, aunque algunas categorías como running mostraron señales de mejora. La empresa trabaja en una estrategia más adaptada al mercado local, mientras enfrenta una competencia más intensa de marcas internacionales y nuevos jugadores del segmento deportivo.
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A pesar de la caída de la acción, algunos analistas ven señales que podrían respaldar una recuperación si el proceso de reestructuración consigue trasladarse a las ventas. Nike espera que sus márgenes comiencen a mejorar en el primer trimestre del año fiscal 2027, mientras reduce descuentos, ajusta inventarios y busca recuperar el crecimiento de sus principales categorías.
Para los inversionistas, por tanto, la salida del S&P 100 es más un reflejo de la pérdida de valor bursátil y del cambio en el perfil de la compañía que una señal automática de que la acción haya dejado de ser atractiva. El potencial de recuperación dependerá de que Nike consiga convertir sus ajustes de producto, distribución y estrategia en un crecimiento sostenido de ingresos y rentabilidad.
La situación coloca a Nike ante una etapa distinta en el mercado: de ser una de las compañías de mayor crecimiento y reconocimiento dentro del consumo global, ahora debe demostrar que puede recuperar competitividad frente a marcas como On, Hoka y Adidas, además de estabilizar mercados clave como China. (I)
Fuente: Bloomberg Línea | S&P Dow Jones Indices