El mercado de la alta relojería suiza se concentra en el ultralujo para sostener sus ingresos

El mercado de la alta relojería suiza se concentra en el ultralujo para sostener sus ingresos

La industria relojera de Suiza atraviesa una profunda transformación marcada por la reducción a la mitad del volumen de sus exportaciones en la última década, un fenómeno compensado por la fuerte demanda de modelos de alta gama y el incremento en los precios de venta.

El auge de los dispositivos inteligentes fabricados en Asia ha golpeado la producción masiva de relojes mecánicos y de cuarzo, reduciendo el volumen total exportado por el sector, que representa el 95% de sus ventas globales. Pese a este escenario de menor volumen, el valor total de las exportaciones continúa al alza y registró en agosto un incremento interanual del 9,1%, encadenando cuatro meses consecutivos de crecimiento.

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La rentabilidad del sector se concentra de forma acelerada en la cúspide del mercado. Aunque en Suiza operan cerca de 450 marcas, únicamente cinco firmas de extrema exclusividad (Rolex, Cartier, Patek Philippe, Omega y Audemars Piguet) acapararon el 60% de los ingresos de la industria. El segmento de mayor precio lidera esta dinámica: los relojes con un valor superior a 50.000 francos suizos pasaron de representar el 33,5% del valor exportado en 2024 al 37% en 2025, impulsados por la demanda de compradores de alto patrimonio y el encarecimiento de los metales preciosos.

En la cima de este segmento, Rolex se mantiene como el actor dominante del mercado mundial. La firma vendió casi 1,2 millones de piezas el año pasado y facturó más de 11.000 millones de francos suizos (alrededor de USD 13.200 millones), superando ampliamente los cerca de 8.000 millones de francos suizos reportados a inicios de la década de 2020. Con un precio medio de venta cercano a 14.000 francos suizos (USD 16.800), el crecimiento de la marca responde principalmente al incremento de sus precios y a una demanda que supera de forma constante su oferta disponible. (I)

 

Fuente: The Economist