La inteligencia artificial presiona a la banca tradicional a cambiar su modelo de negocio

La inteligencia artificial presiona a la banca tradicional a cambiar su modelo de negocio

La expansión de los bancos digitales y el avance de la inteligencia artificial están elevando la presión sobre la banca tradicional en América Latina. El desafío ya no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas tecnológicas, sino en transformar los modelos operativos para reducir costos, mejorar la rentabilidad y ofrecer servicios financieros más personalizados.

Así lo señaló Ricardo Bernal, socio y gerente de la Práctica de Banca y Seguros para Latinoamérica de McKinsey & Company, durante el Congreso Latinoamericano de Tecnología e Innovación (CLAB 2026), realizado en Quito el 15 y 16 de octubre y organizado por la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca) y Banco Pichincha. 

Uno de los ejemplos expuestos fue Nubank, que cuenta con alrededor de 130 millones de clientes y 10.000 empleados, según Bernal. Esto equivale a unos 13.000 clientes por trabajador, frente a aproximadamente 600 clientes por empleado en muchos bancos tradicionales. La diferencia ilustra cómo los modelos digitales pueden ampliar su escala sin incrementar sus costos en la misma proporción. Revolut, en Europa, también fue citado como un referente de este tipo de operación. 

La inteligencia artificial generativa podría profundizar esta transformación al permitir que los clientes interactúen con los bancos mediante conversaciones en lenguaje natural, reciban servicios adaptados a sus necesidades y accedan a procesos de evaluación crediticia que analicen más información. Estas capacidades pueden cambiar la experiencia de usuario y la forma en que las entidades diseñan y distribuyen sus productos financieros. 

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Para América Latina, la oportunidad también está en atender a segmentos de población que hasta ahora resultan costosos de cubrir y mejorar la eficiencia de las operaciones. Sin embargo, Bernal advirtió que implementar herramientas aisladas no garantiza mejores resultados: las entidades necesitan fortalecer sus capacidades tecnológicas, organizar sus datos y rediseñar procesos para traducir la adopción de inteligencia artificial en mejoras de productividad y rentabilidad. 

La competencia de los neobancos y la evolución de la inteligencia artificial están llevando a las instituciones financieras a replantear sus prioridades. En este escenario, la ventaja no dependerá solo de qué entidad incorpore primero una tecnología, sino de cuál consiga integrarla en su operación y convertirla en una mejor experiencia para el cliente, con una gestión adecuada de los riesgos. (I)

 

Fuente: McKinsey & Company | Asobanca