Educando desde las emociones; volcándonos a lo esencial ¿Cómo fortalecer una educación de calidad en Ecuador?

Educando desde las emociones; volcándonos a lo esencial ¿Cómo fortalecer una educación de calidad en Ecuador?

Cuando hablamos de calidad en cualquier espacio, regularmente vienen a nuestros pensamientos, acciones como: debe ser esplendoroso, único y de alta gama, sin embargo, cuando establecemos aquello a seres humanos, que es de lo que está constituida la educación, esta concepción nos conduce a otros saberes y prácticas.

Si la educación es un acto de aprendizaje continuo, en cualquier de sus facetas,  formal, informal y no formal, este proceso debería situarse en devolver a la  humanidad aquello de lo que se está careciendo. Y un factor determinante es el  estado emocional, o sea su poco interés en el campo educativo, para ello  correspondería promover como política publica la formación en el cuidado  emocional de los agentes de la educción y sus protagonistas: estudiantes,  docentes, directivos y padres/madres de familia.  

Todo ser humano siente y se emociona, es por ello que no se puede desprender el estado emocional en el quehacer educativo, esas emociones saludables que  hacen que se genere regocijo y alegría cuando se aprueba una evaluación, están para ser repotenciadas, sin embargo, aquellas que no son saludables, como la  irritabilidad y tristeza cuando se obtiene una baja calificación en una tarea, deben  ser conducidas para ser solventadas con madurez emocional. Estos simples  ejemplos, nos regalan luz para entender el quehacer educativo cotidiano y es por  ello que urge una educación emocional en las comunidades educativas. No se desechan otros aportes que influyen en educación, tal es el caso de TICs en las estrategias metodológicas empleadas, infraestructura idónea para las  comunidades educativas, adaptaciones meso y microcurriculares adecuadas a los  contextos, pero eso, sin un ser humano emocionalmente saludable, que se sirva  de ello, quedan relegadas a meros objetos y servicios sin trascendencia. En conclusión, a la educación ecuatoriana le urge establecer una propuesta y aplicación de educación emocional en todos sus espacios y ámbitos, seguro ello brindará una mayor armonía en su quehacer cotidiano para transformar la patria ecuatoriana.

 

Por: Luis Añazco