¿Cómo fortalecer una educación de calidad en el Ecuador?

¿Cómo fortalecer una educación de calidad en el Ecuador?

Cuando escucho “educación de calidad” pienso en la educación que debería recibir mi joven hijo, y de hecho, asumo que el término es redundante, ya que educación implica “calidad” en cualquier país desarrollado; sin embargo, esto se aleja de nuestra realidad. El “para qué”, tiene implicaciones más profundas que el “cómo fortalecer una educación de calidad”, de esta manera mi respuesta se resume en cuatro aspectos fundamentales para ejercer una educación de calidad; el primero, el filosófico – psicológico; el segundo, el científico – técnico; el tercero, el eje crítico – constructivo y el último y no menos importante, el aspecto lúdico.

En lo filosófico, el desarrollo de la inteligencia emocional es el eje imprescindible  y transversal. En el campo científico – técnico, se puede alcanzar aprendizajes significativos con el pequeño experimento de “practicar enseñando”. En el “para  qué”, intervienen los dos últimos aspectos, el crítico constructivo y el lúdico, siendo el camino por donde la educación construye el criterio socio - afectivo del  educando. 

Siete momentos metodológicos tiene esta propuesta. Los dos primeros son “motivacionales”, de “hilo conductor” y del establecimiento de conceptos. Los siguientes tres involucran el “desarrollo procedimental” y son los espacios donde  la rigurosidad matemática, científica o técnica debe imperar; la búsqueda del error en un procedimiento y su logro en identificarlo reconoce una realización personal. El sexto momento, de “enlace práctico”, es donde se “vuelve los ojos” al laboratorio, a los instrumentos. Este es el instante de desarrollo de la criticidad constructiva, de la cultura general y vinculación con la realidad social. En el séptimo y último momento, los elementos lúdicos permiten que el aprendizaje  regrese a su punto de inicio, la motivación, cerrando con ello el ciclo afectivo – emocional de la educación. 

En resumen, los dos primeros momentos crean el conflicto cognitivo para que el nuevo aprendizaje sea asertivo. Los siguientes tres momentos abarcan la formulación procedimental y ejemplificada de la base teórica, que una vez  traducida en ejercicios y test por niveles de dificultad, generan un aprendizaje  por demás robusto y significativo. El sexto y séptimo son de aplicación práctica y afianzamiento del vínculo social, respectivamente. 

Una educación de calidad para jóvenes se sustenta en el aprendizaje de aritmética para las finanzas; de estadística para la toma de decisiones, de las ciencias del agua y del aire para una adaptabilidad al cambio climático acompañado de una legislación para una buena gobernanza del agua, de la  ortografía, redacción e idioma extranjero para una lectura crítica, de “lugar natal” con elementos básicos de agronomía para el conocimiento del territorio, y de laboratorio de Física para la medición. Las plataformas PREZI y BRAINLY que modelan tecnológicamente esta idea, crean ambientes de aprendizaje dinámicos  adaptados a la “velocidad” digital de los jóvenes.

 

Por: Diego Vega