Capibot: el peluche ecuatoriano que busca ser una herramienta tecnológica de apoyo para niños con autismo
Tres estudiantes ecuatorianos de Ingeniería Mecatrónica desarrollaron Capibot, un peluche con tecnología que registra las respuestas de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) ante distintos estímulos. El prototipo, cuyo costo de producción ronda los USD 50, fue presentado en el IEEE Smart World Congress 2026.
Mateo Fabara, estudiante de Mecatrónica de la Universidad Tecnológica Equinoccial, paseaba a su perro cuando vio que un niño lo saludó y luego acarició a su mascota. Lo interesante es que el niño tenía TEA, un trastorno bajo el cual socializar o interactuar con otros se convierte en una barrera para quien lo padece.
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Luego de pensarlo, Fabara determinó que la razón detrás de ese comportamiento fue la presencia del animal: de aspecto tranquilo y abundante pelaje. Esa experiencia lo inspiró, junto a Josué Espín e Israel Robayo, a desarrollar Capibot, un peluche con forma de capibara pensado como herramienta de apoyo para estudiar la interacción de niños con TEA.
El proyecto, realizado con apoyo docente, se basa en robótica asistiva: tecnología diseñada para apoyar la interacción y las actividades de las personas. Su desarrollo tomó alrededor de dos años entre la investigación, el diseño y la construcción de los primeros prototipos.
¿Cómo funciona el prototipo?
Capibot tiene una pequeña pantalla y tres botones. En ella pueden aparecer colores, animales, dibujos de emociones y distintas acciones. El niño puede presionar uno de los botones para indicar si el estímulo le agrada, le desagrada o le genera una respuesta neutral. El sistema almacena esa información para que, posteriormente, pueda ser revisada y analizada por los profesionales que acompañan al menor.
La información se guarda en una tarjeta SD ubicada dentro de una pequeña computadora desarrollada por los propios estudiantes. El dispositivo también puede conectarse mediante WiFi, lo que permite transmitir los datos de forma inalámbrica para consultarlos desde un celular o una computadora.
El módulo electrónico puede retirarse del peluche, lo que permite lavar la parte textil sin dañar los componentes. El costo de producción ronda los USD 50.
Más que un juguete, una herramienta
Los estudiantes y docentes son enfáticos en una limitación: Capibot no diagnostica el autismo ni reemplaza a médicos, psicólogos o terapeutas. Su objetivo es convertirse, eventualmente y tras los estudios correspondientes, en una herramienta complementaria para los profesionales de la salud.
Antes de llegar a una aplicación real, el proyecto debe avanzar por procesos de validación e investigación con criterios éticos.
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Por ahora, Capibot es una iniciativa que usa la tecnología para facilitar la interacción y comprender mejor las respuestas de los niños con TEA. El reconocimiento ya es internacional: la propuesta fue elegida entre 400 proyectos de todo el mundo para el IEEE Smart World Congress 2026, donde investigadores canadienses mostraron interés en el proyecto.
Fuente: UTE | El Telégrafo