Según Aguinsaca, “HandEyes, nació como un proyecto en las aulas de la ESPE y se impulsó con el ‘Banco de Ideas’ de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, (SENESCYT). Dentro del área de discapacidad visual no se habían desarrollado ayudas técnicas de impacto social y vimos una oportunidad para hacerlo”. Al momento han desarrollado 2 productos: ‘EyeClip’ y ‘Eyeborg’, el primero es un dispositivo electrónico que a través de vibraciones y sonidos, alerta al usuario de cualquier obstáculo u objeto cercano que se encuentre a su alrededor, reduciendo el porcentaje de accidentes físicos relacionados con la movilidad en un 80%. El segundo, a diferencia del primer producto, ‘EyeBorg’, es un implante superficial tecnológico que permite a las personas invidentes extender sus sentidos y movilizarse de manera más confiable, segura y autónoma mediante sonidos y vibraciones (eco-localización). Para cumplir el objetivo planteado por el equipo, la empresa desarrolla proyectos de alto impacto social alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Así, HandEyes centra su labor en los ODS 3, 10 y 11, que consisten en mejorar la salud y el bienestar, la reducción de las desigualdades y la lucha por ciudades más inclusivas. “Creemos en el potencial que tiene este proyecto para mejorar la calidad de vida de miles de personas con discapacidad visual. Este diciembre impactaremos a más de 1.000 niños y jóvenes del país a través de nuestra tecnología. Invitamos a la sociedad, al sector público y al privado, y a todas las instituciones, empresas y organizaciones, a formar parte del cambio e impactar vidas a través de donaciones, padrinazgos y auspicios, para ser portavoces de estas historias nunca antes contadas”, afirman. En 2014, HandEyes ganó la ‘Competencia Internacional de Robótica’ organizada por el Instituto Politécnico Nacional de México. “Este acontecimiento clarificó nuestro sueño, pues logramos convertir el prototipo del producto en un emprendimiento de alcance mundial. Dos años después, el dispositivo consiguió el primer puesto en el concurso ‘Una Idea para Cambiar la Historia’, organizado por The History Channel, donde fue seleccionado entre 6.000 iniciativas internacionales. Actualmente, los productos se comercializan a través de su página web, y aunque todavía son pocos los que se venden, ya cuentan con usuarios en Colombia, Suecia y Estados Unidos. A pesar de que el emprendimiento ha sido galardonado por su notable eficiencia, los esfuerzos por sacarlo a flote han sido arduos. La inversión para realizar las investigaciones superan los USD 200.000, fondos que sus creadores han alcanzado principalmente a través de alianzas con la empresa privada, y gracias a sus logros en los concursos de tecnología postulados. “La no existencia de políticas públicas que respalden proyectos que construyan una sociedad inclusiva a través de distintas aristas, disminuye el potencial de emprendimientos en el país”, concluye Aguinsaca.Por: ADN Sostenible / Fotos: Andrea Ariza