RSE y Objetivo No. 5: Igualdad De Género
La igualdad de género es un principio constitucional que estipula que hombres y mujeres son iguales ante la ley”, ¿pero es esto una realidad?
Durante siglos de historia, la mujer ha sido discriminada desde diferentes puntos de vista, se le limitó el acceso a la educación, a un trabajo digno productivo además del reproductivo que históricamente se le ha asignado. Adicionalmente, la mujer ha sido objeto de todo tipo de violencia tanto física como sicológica.
Mary Parker Follet, un referente en RSE, desde el género, es una de las grandes pioneras de la Ética Empresarial y del modelo de gestión de administración sustentado en el capital humano; ha sido considerada “una profeta de la dirección empresarial”. Sus aportes han estado invisibles en la historia del desarrollo empresarial, aunque han brindado aportes sustantivos al tema de Género y RSE.
La RSE con enfoque de género es un valor emergente de la administración empresarial, porque la interacción entre responsabilidad social e igualdad de derechos visualiza la contribución de las compañías hacia un nuevo modelo productivo y sostenible. Yendo más allá, se puede decir que la RSE con enfoque de género se exterioriza a través de un compromiso transparente y ético que contribuye al desarrollo de la igualdad real entre mujeres y hombres no solo internamente, sino también en otros grupos de interés. Por ello, la incorporación de la igualdad de género en la estrategia de la RSE, es una afirmación y garantía para que se cumplan los derechos humanos, fundamento y sustento de la RSE.
Esto por supuesto requiere de un cambio en la cultura corporativa, una transformación y re orientación de sus políticas existentes, un cambio en los procesos de toma de decisión, donde se deben priorizar los objetivos que buscan la equidad y la igualdad y repensar el rol de los múltiples grupos de interés, para alcanzar eficazmente las metas de la política empresarial desde el género.
¿Cómo lograr esto? Con acciones que impregnen la estrategia de cada empresa favoreciendo la corresponsabilidad y conciliación, una participación equilibrada en órganos de dirección y consejos de administración, un equilibrio en la diversificación profesional para favorecer el acceso y promoción de mujeres que se encuentran en grupos de riesgo de exclusión.
¿Qué avances se han dado a este respecto? En el marco de fortalecimiento del enfoque de género en la Responsabilidad Social Empresarial, el Pacto Global de Naciones Unidas y ONUMUJERES, en 2004 presentaron conjuntamente el Primer Código de Conducta Empresarial Mundial, basado exclusivamente en el empoderamiento, el avance y la inversión en las mujeres de todo el mundo. Y se han desarrollado los Principios para el empoderamiento de las mujeres.
En el año 2011, Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, relanzó los Principios para el Empoderamiento de la Mujer (La Igualdad es un Buen Negocio):
“La igualdad de oportunidades es un derecho humano fundamental, pero además es un buen negocio. Los datos confirman que el empoderamiento de las mujeres es un motor de desarrollo económico y social de los países. Los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres ofrecen un instrumento estratégico para tejer alianzas con el sector privado”.
Estos principios tienen como fin ayudar a las empresas a modificar sus actuales políticas y prácticas o crear unas nuevas, para abrir un espacio de fortalecimiento de capacidades y autonomía económica de las mujeres. Es la mayor iniciativa desde el enfoque de género de responsabilidad y ciudadanía empresarial mundial, cuenta con la participación de más de 7.000 organizaciones en más de 135 países. A continuación se presentan los principios:
1 Promover la igualdad de género desde la dirección al más alto nivel.
2 Tratar a todos los hombres y mujeres de forma equitativa en el trabajo – respetar y defender los derechos humanos y la no discriminación.
3 Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores y trabajadoras.
4 Promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres.
5 Llevar a cabo prácticas de desarrollo empresarial, cadena de suministro y marketing a favor del empoderamiento de las mujeres.
6 Promover la igualdad mediante iniciativas comunitarias y cabildeo.
7 Evaluar y difundir los progresos realizados a favor de la igualdad de género.
Los principios pretenden empoderar a las mujeres para que participen activa y plenamente en todos los sectores y niveles de la actividad económica.
"Crear economías fuertes; establecer sociedades más estables y justas; alcanzar los objetivos de desarrollo, sostenibilidad y derechos humanos acordados internacionalmente; mejorar la calidad de vida de las mujeres, de los hombres, de las familias y de las comunidades y; promover las prácticas y objetivos empresariales".
Lograr la equidad de género en las empresas en América Latina, requiere de un cambio cultural: romper con los roles de género tradicionales que consideran al hombre como garante económico de la familia y a la mujer la responsable del hogar y del cuidado de sus miembros.
Se tiene que avanzar en un cambio de paradigmas, caminando hacia una nueva sociedad en la región, con una gran presencia de mujeres en el ámbito productivo y reproductivo, lo que obliga a replantear los roles de género y asegurar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y la equidad de género en el mercado laboral y la empresa.
¿Qué estrategias se pueden adoptar para implementar la igualdad de género en las empresas? promover cambios organizacionales orientados a cerrar las brechas de género, profundizar la transversalización del enfoque de género en la economía, mediante la transformación de la gestión de recursos humanos de entidades públicas y privadas y la forma en que las empresas abordan sus negocios. Otra alternativa podría ser otorgar incentivos a las compañías que aplican estrategias de igualdad de género.
La empresa que quiere ser socialmente responsable, debe asumir un doble compromiso, con la sociedad, fomentando la contratación femenina y con sus trabajadoras, asegurando un trato equitativo y la eliminación de desigualdades de género a lo interno.

Mary Parker Follet, un referente en RSE, desde el género, es una de las grandes pioneras de la Ética Empresarial y del modelo de gestión de administración sustentado en el capital humano; ha sido considerada “una profeta de la dirección empresarial”. Sus aportes han estado invisibles en la historia del desarrollo empresarial, aunque han brindado aportes sustantivos al tema de Género y RSE.
La RSE con enfoque de género es un valor emergente de la administración empresarial, porque la interacción entre responsabilidad social e igualdad de derechos visualiza la contribución de las compañías hacia un nuevo modelo productivo y sostenible. Yendo más allá, se puede decir que la RSE con enfoque de género se exterioriza a través de un compromiso transparente y ético que contribuye al desarrollo de la igualdad real entre mujeres y hombres no solo internamente, sino también en otros grupos de interés. Por ello, la incorporación de la igualdad de género en la estrategia de la RSE, es una afirmación y garantía para que se cumplan los derechos humanos, fundamento y sustento de la RSE.
Esto por supuesto requiere de un cambio en la cultura corporativa, una transformación y re orientación de sus políticas existentes, un cambio en los procesos de toma de decisión, donde se deben priorizar los objetivos que buscan la equidad y la igualdad y repensar el rol de los múltiples grupos de interés, para alcanzar eficazmente las metas de la política empresarial desde el género.
¿Cómo lograr esto? Con acciones que impregnen la estrategia de cada empresa favoreciendo la corresponsabilidad y conciliación, una participación equilibrada en órganos de dirección y consejos de administración, un equilibrio en la diversificación profesional para favorecer el acceso y promoción de mujeres que se encuentran en grupos de riesgo de exclusión.
¿Qué avances se han dado a este respecto? En el marco de fortalecimiento del enfoque de género en la Responsabilidad Social Empresarial, el Pacto Global de Naciones Unidas y ONUMUJERES, en 2004 presentaron conjuntamente el Primer Código de Conducta Empresarial Mundial, basado exclusivamente en el empoderamiento, el avance y la inversión en las mujeres de todo el mundo. Y se han desarrollado los Principios para el empoderamiento de las mujeres.
En el año 2011, Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, relanzó los Principios para el Empoderamiento de la Mujer (La Igualdad es un Buen Negocio):
“La igualdad de oportunidades es un derecho humano fundamental, pero además es un buen negocio. Los datos confirman que el empoderamiento de las mujeres es un motor de desarrollo económico y social de los países. Los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres ofrecen un instrumento estratégico para tejer alianzas con el sector privado”.
Estos principios tienen como fin ayudar a las empresas a modificar sus actuales políticas y prácticas o crear unas nuevas, para abrir un espacio de fortalecimiento de capacidades y autonomía económica de las mujeres. Es la mayor iniciativa desde el enfoque de género de responsabilidad y ciudadanía empresarial mundial, cuenta con la participación de más de 7.000 organizaciones en más de 135 países. A continuación se presentan los principios:
1 Promover la igualdad de género desde la dirección al más alto nivel.
2 Tratar a todos los hombres y mujeres de forma equitativa en el trabajo – respetar y defender los derechos humanos y la no discriminación.
3 Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores y trabajadoras.
4 Promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres.
5 Llevar a cabo prácticas de desarrollo empresarial, cadena de suministro y marketing a favor del empoderamiento de las mujeres.
6 Promover la igualdad mediante iniciativas comunitarias y cabildeo.
7 Evaluar y difundir los progresos realizados a favor de la igualdad de género.
Los principios pretenden empoderar a las mujeres para que participen activa y plenamente en todos los sectores y niveles de la actividad económica.
"Crear economías fuertes; establecer sociedades más estables y justas; alcanzar los objetivos de desarrollo, sostenibilidad y derechos humanos acordados internacionalmente; mejorar la calidad de vida de las mujeres, de los hombres, de las familias y de las comunidades y; promover las prácticas y objetivos empresariales".
Lograr la equidad de género en las empresas en América Latina, requiere de un cambio cultural: romper con los roles de género tradicionales que consideran al hombre como garante económico de la familia y a la mujer la responsable del hogar y del cuidado de sus miembros.
Se tiene que avanzar en un cambio de paradigmas, caminando hacia una nueva sociedad en la región, con una gran presencia de mujeres en el ámbito productivo y reproductivo, lo que obliga a replantear los roles de género y asegurar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y la equidad de género en el mercado laboral y la empresa.
¿Qué estrategias se pueden adoptar para implementar la igualdad de género en las empresas? promover cambios organizacionales orientados a cerrar las brechas de género, profundizar la transversalización del enfoque de género en la economía, mediante la transformación de la gestión de recursos humanos de entidades públicas y privadas y la forma en que las empresas abordan sus negocios. Otra alternativa podría ser otorgar incentivos a las compañías que aplican estrategias de igualdad de género.
La empresa que quiere ser socialmente responsable, debe asumir un doble compromiso, con la sociedad, fomentando la contratación femenina y con sus trabajadoras, asegurando un trato equitativo y la eliminación de desigualdades de género a lo interno.
