Responsabilidad Social: Normatividad y Medición

Responsabilidad Social: Normatividad y Medición

¿Normas, reglas, mediciones… para qué?

ROQUE MORÁN LATORRE | Presidente Ejecutivo del IRSE – ECUADOR - Instituto de Responsabilidad Social Empresarial del Ecuador www.irse-ec.org

Al fi­nal del día, muchos hacen lo que lesda la gana: cumplen lo míni­mo de legalidad, manipulan há­bilmente, hacealgunas trampitas, con tal de arranchar un máximo beneficio, sin importar aquién –o a qué- impactan. Parafraseo, de forma textual, a Stephen Co­vey: “Lamayoría de las personas equiparanla disciplina -y las nor­mas- a la ausencia de libertad. “El deber acaba con laespontanei­dad”, “en el deber no hay liber­tad”, “quiero hacer lo que quie­ra.Eso, y no el deber, es libertad”. En realidad ocurre todo lo contra­rio. Sólolas personas disciplina­das son realmente libres. Las in­disciplinadas sonesclavas de los cambios de humor, de los apetitos y las pasiones”.

Normar la Responsabilidad Social

Cuandonos iniciábamos en la Responsabilidad Social, allá, en los ochentas, cuando aúnno se la conocía como tal y hasta el 1ro de noviembre de 2010, fecha de laaparición oficial de la Nor­ma ISO 26000 RS, la mayor parte de componentes dela RS, desde su propia definición y concepto, era tierra de nadie; similar a laocurrido en el ámbito de la Ca­lidad, hasta 1987, no se la había normado bajoun Sistema certe­ro, cuando aún se la miraba des­de la óptica, nada más, de“con­trol de calidad”, sin reglas claras, sin orientación idónea. Tan cla­morosoera normar la responsa­bilidad social que la ISO decidió trabajarla, con sutradicional mé­todo, al que tuvieron que aña­dirle elementos que nunca antes selos había aplicado; se trabajó durante más de 5 años, con un resultadosatisfactorio, y sin pre­cedentes en la historia de la ISO, según mencionan losilustrados. La ISO 26000 RS es una buena norma, es una guía sana, com­pleta;por supuesto, no es per­fecta, es extensa, pero encauzó el antes desbordadotorrente de la responsabilidad social.

Lo real y lo ideal

Parece ser que la implementación de laresponsabilidad social en las organizaciones tomó inusitados derroteros: ahora,varias, ya ela­boran memorias de sostenibili­dad, otras siguen con el pruritode la acción social, otras persis­ten –a su discrecional criterio-usando la RScomo maquillaje de imagen, otras dedicadas a las “buenas prácticas”, enespecial, con acciones “verdes”, otras con la consabida limosna (léase lava­dode conciencia) y otras tantas con varios cometidos caritativos y altruistas.Bien por todo ello pero…¿cuánto más debemos ca­minar para lograr que las organi­zaciones implementen unsiste­ma válido de RS, donde puedan medirse, donde puedan evaluar­se, dondepuedan compararse, donde puedan mejorar? Solo la utilización de un sistemaformal de RS logrará concederles los as­pectos objetivos en los que asen­tar sucometido. Caso contrario, permanecerán en la comodidad y poltronería,convenciéndose -e intentando convencernos- de que sí hacen RS. Solo la utiliza­ciónde indicadores, de medicio­nes, de requisitos, aplicados de forma metodológicay técnica, con posibilidad de una audito­ría de tercera parte, podría traer­lesmejores resultados, no solo en RS, sino en su operación, cual­quiera que estasea.

Riesgos y peligros

Hayque reconocer, con pesar, que la RS ha sido tomada por va­rias organizacionescomo un te­ma de moda. Han aparecido, de buenas a primeras, “expertos” que, porhaber asistido a un cur­so de RS o haberse “bajado” ma­terial del Internet, seatreven a asesorar, ocasionando descon­cierto y desazón en quienes loscontratan; de esa manera han desprestigiado el verdadero sen­tido y el objetivode la RS. El ries­go grave para la RS es que no se le conceda el sitial queamerita dentro de una organización. So­mos testigos que su aplicación es encargadaa personal de nivel jerárquico inferior, expresando con aquello un mensaje depoca importancia y dando la percep­ción de un tema optativo, poco trascendente.