Oficinas que promueven, interacción, confort y productividad

Oficinas que promueven, interacción, confort y productividad

Hoy los espacios de trabajo no solo son lugares para producir de forma individual y aislada sino para lograr objetivos en equipo.

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En promedio, una persona pasa mucho más tiempo en la oficina, por lo que el entorno de trabajo es, junto a la casa, el lugar donde está la mayor parte del día. No es de extrañar, por tanto, que resulte igual de importante conservar un buen ambiente físico y psicológico en el espacio laboral, al igual que lo que se pretende en los hogares.

De hecho, las nuevas generaciones son mucho más exigentes con las empresas, por ello, los centros de trabajo se valen de un diseño enfocado por completo al confort físico y mental de los usuarios.

Al respecto, el arquitecto José Orrego, Director Gerente de Metrópolis, dice que en “las oficinas, hoy en día, empieza a predominar un tipo de usuario que son los ‘milenias’. Es toda la generación que ingresó a trabajar después del año 2000 y que tiene cierto tipo de condiciones: son gente joven, no necesariamente trabaja en puestos fijos (porque no podrían) y sus áreas se parecen más a espacios sociales”.

Un claro ejemplo de ello es Google, reconocido por su particular trato con sus empleados, a quienes considera su capital más importante. Basan su filosofía en que un empleado feliz produce más y mejor. Compartir con amigos y compañeros mejora la productividad, de ahí que preparan y ambientan sus oficinas apuntando siempre a eso. Ellos saben que los empleados tienen derecho a un receso para comer y descansos periódicos para liberar tensiones y evitar de ese modo el estrés -y que este desemboque en un mal desempeño- que podría verse reflejado en un mal desempeño.

Sin embargo, Google puede ser el caso más extremo y hasta ideal. Pero antes de rediseñar una oficina, debe tenerse en cuenta su demografía (tradicionalista, joven y si la alta directiva está dispuesta a asumir un nuevo concepto o quiere mantener el actual).
 
El diseño de una empresa debe traducirse en la promesa de ella hacia sus clientes y hacia su recurso vital: sus colaboradores.
Es importante y es parte del trabajo del diseñador entender cuál es la promesa que tiene cada empresa y la visión que posee la alde extrañar, por tanto, que resulte igual de importante conservar un buen ambiente físico y psicológico en el espacio laboral, al igual que lo que se pretende en los hogares.
De hecho, las nuevas generaciones son mucho más exigentes con las empresas, por ello, los centros de trabajo se valen de un diseño enfocado por completo al confort físico y mental de los usuarios.

Al respecto, el arquitecto José Orrego, Director Gerente de Metrópolis, dice que en “las oficinas, hoy en día, empieza a predominar un tipo de usuario que son los ‘milenias’. Es toda la generación que ingresó a trabajar después del año 2000 y que tiene cierto tipo de condiciones: son gente joven, no necesariamente trabaja en puestos fijos (porque no podrían) y sus áreas se parecen más a espacios sociales”.

Un claro ejemplo de ello es Google, reconocido por su particular trato con sus empleados, a quienes considera su capital más importante. Basan su filosofía en que un empleado feliz produce más y mejor. Compartir con amigos y compañeros mejora la productividad, de ahí que preparan y ambientan sus oficinas apuntando siempre a eso. Ellos saben que los empleados tienen derecho a un receso para comer y descansos periódicos para liberar tensiones y evitar de ese modo el estrés -y que este desemboque en un mal desempeño- que podría verse reflejado en un mal desempeño.

Sin embargo, Google puede ser el caso más extremo y hasta ideal. Pero antes de rediseñar una oficina, debe tenerse en cuenta su demografía (tradicionalista, joven y si la alta directiva está dispuesta a asumir un nuevo concepto o quiere mantener el actual).

Es importante y es parte del trabajo del diseñador entender cuál es la promesa que tiene cada empresa y la visión que posee la alta dirección para que cuando se plantee un modelo de oficinas, éste corresponda y cumpla un objetivo. No es lo mismo diseñar una agencia para un banco que una oficina para una agencia de publicidad; para un estudio de abogados o para uno de ingenieros. Los diseños deben propender a tener espacios más productivos y realzar los valores de la organización frente a los visitantes. La forma en que se arma una oficina refleja el clima laboral que se vive en la compañía.

Y aquí juega un papel decisivo la alta dirección, porque con estas nuevas tendencias que llegaron con el siglo XXI, se puede evidenciar si ella tienen claro hacia dónde ir. Orrego al respecto afirma que “si la plana gerencial aún quiere la oficina amplia con el baño propio, este tipo de concepto no va a prosperar y se pierde mucho en el tema de productividad”.
“Hoy, quienes lideran esta nueva visión son empresas internacionales o compañías con cuadros gerenciales jóvenes, quienes saben que un cambio radical deriva en equipos más productivos. Este tipo de conformación es provocador de interacción social y promueve el trabajo en equipo”.
“Las nuevas generaciones son mucho más exigentes con las empresas”.