Google llevará los centros de datos para a IA al espacio

Google llevará los centros de datos para a IA al espacio

Actualmente la inteligencia artificial (IA) ha crecido exponencialmente, sin embargo ese crecimiento viene conjuntamente con distintas dificultades, empezando por la necesidad de, cada vez, más capacidad de cómputo, lo que requiere más centros de datos.

Sin embargo, estas instalaciones han generado descontentos y cuestionamientos por su alto consumo de agua, electricidad y territorio. Por lo que, ahora google está en busca de nuevas alternativas. La compañía buscará llevar estas infraestructuras al espacio. 

El 1 de Octubre de 2026, Google pondrá en órbita un satélite experimental como parte de su proyecto Suncatcher, iniciativa que busca probar si los centros de datos para IA pueden funcionar en órbita y aprovechar la luz solar directa. 

La IA en el espacio

Este primer satélite no es un centro de datos completo, se trata de un prototipo que llevará cuatro unidades de procesamiento tensorial (TPU), los chips especializados de Google para IA, con una capacidad de cómputo equivalente a un servidor tradicional. 

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El lanzamiento del dispositivo será a bordo del cohete Falcon 9 de SpaceX desde California. Sus paneles solares proporcionarán alrededor de un kilovatio de potencia y el objetivo inicial será probar el funcionamiento del hardware de Google en el espacio. 

A mediano plazo el proyecto Suncatcher busca desarrollar una arquitectura de aprendizaje automático instalada en el espacio alimentada por energía solar. 

Respuesta a una gran problemática

Esta propuesta llega en el contexto de un aumento de presión sobre los centros de datos que sostienen la expansión de la IA. Con servidores que necesitan grandes cantidades de electricidad y sistemas de refrigeración que en muchas ocasiones utilizan agua potable. 

Un debate que alcanza, sobre todo, a las comunidades donde se construyen dichas centrales. Según datos recopilados por DW, solo en Estados Unidos existen miles de centros de datos y varias comunidades han expresado su preocupación por el consumo de agua, energía, el impacto ambiental y la falta de información sobre nuevos proyectos. 

En este contexto, llevar los centros de datos al espacio aparece como una de las respuestas ante una industria que se enfrenta a un creciente rechazo social. 

¿Por qué al espacio?

Google plantea que la principal ventaja del espacio es la disponibilidad directa de energía solar. Ya en órbita, los satélites usarían paneles solares para alimentar los procesadores y enviar los resultados de cómputo a estaciones en la Tierra. 

Y Google no es el único, Otros líderes tecnológicos, entre ellos Elon Musk y Jeff Bezos, también han planteado la posibilidad de desarrollar infraestructura de cómputo en órbita.

Sin embargo, la propuesta aún está lejos de convertirse en la solución definitiva, pues enfrenta varios desafíos: 

  • Radiación espacial 
  • Costos de transportar los equipos a orbita 
  • Dificultad de reparar o actualizar el hardware
  • Riesgos potenciales para la atmósfera por lanzamientos y reingresos de satélites

Otras opciones

El espacio no ha sido la única alternativa propuesta por las empresas que usan centros de datos, otra de las posibilidades son los centros de datos submarinos. Dichos centros aprovechan la temperatura del Océano para reducir costos de refrigeración y funcionan con la energía generada por las olas; sin embargo, la temperatura y el agua alrededor de estos centros aumentan en un grado o más, lo que a su vez provoca cambios en el sistema ecológico.

También existen proyectos que aprovechan ubicaciones específicas para reducir su impacto energético. Como ejemplo está el centro de datos instalado en una antigua mina a 100 metros bajo los Alpes italianos, donde la roca ayuda a mantener los servidores fríos, y otro en Suecia que utiliza energía renovable y aprovecha el calor residual para la calefacción de hogares.

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Esto refleja un cambio en la discusión sobre la infraestructura de IA, el desafío ya no es únicamente construir más capacidad para responder a la demanda, sino encontrar dónde y cómo hacerlo sin trasladar sus costos ambientales y sociales a las comunidades.

La inteligencia artificial también está volviéndose más eficiente. Los nuevos chips consumen menos energía y existen modelos más pequeños que requieren menos recursos. Sin embargo, el crecimiento de aplicaciones como la generación de video y los agentes de IA mantiene elevada la demanda de capacidad de cómputo. (I)

 

FUENTES: EFE | DW | ENTREPRENEUR