¿Cómo crear un programa integral de RSE?

¿Cómo crear un programa integral de RSE?

El involucramiento de las empresas con la comunidad no se trata solamente de dar dinero, sino de ser parte de la solución de problemas reales y profundos de un sector.

Crear un programa social requiere tiempo, creatividad y compromiso. “Tienes que vivirlo en tu corazón, tienes que mirarlo, no es solo dar dinero a la comunidades, tienes que invertir tu tiempo”, señaló Patrick Gaston, Presidente de la Fundación Western Union, a Alto Nivel.
 
Esta fundación ha canalizado más de USD 100 millones en subvenciones y otras donaciones a más de 2.739 organizaciones no gubernamentales en más de 135 países, especialmente en temas de atención a desastres naturales y educación.
 
La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no es una moda, sino un elemento esencial para aquellas compañías que desean ser competitivas y mantenerse en el tiempo. Cada día son más los consumidores que consideran el impacto en la sociedad y el medio ambiente de una empresa para convertirse en su cliente.
 
Contar con un programa de RSE sólido, bien definido, con impacto a largo plazo y que genere resultados medibles y confiables es una tarea que se ha venido desarrollando con los años. Desde las Pymes hasta las grandes multinacionales, todas las organizaciones buscan un buen plan integral de RSE.
 
A continuación presentamos ocho claves a seguir para crear un programa socialmente responsable:

 
1. Ver a las necesidades sociales como una oportunidad
Un programa de RSE exitoso logra responder de forma sostenible y efectiva a las necesidades o problemáticas sociales, ambientales y económicas de la sociedad. Para ello, lo mejor es mapear los riesgos asociados a la actividad de la compañía en toda su cadena de valor, con el objetivo de establecer temas críticos que requieren planes de inversión y compromiso.

 
2. Buscar orientación
Es recomendable revisar algunos parámetros internacionales que guían a las empresas, ofrecen una visión general de los desafíos que enfrenta, las fortalezas institucionales que puede aprovechar y las áreas en las que se puede focalizar de acuerdo con la región donde opera, sector y actividad.

 
3. Dialogar con los grupos de interés
Para que una estrategia de RSE funcione, es necesario contar con la participación de todas las partes interesadas (comunidades de las zonas de influencia, contratistas, proveedores, consumidores, empleados, ejecutivos, accionistas, inversionistas, beneficiarios directos de los planes de inversión, etc.). La idea no es imponer sino construir un programa que tenga en cuenta las necesidades, preocupaciones y expectativas de todos los implicados, lo que permite generar confianza.

 
4. Seguir los objetivos de la organización
Es importante analizar los intereses, perspectivas y planes futuros de la organización. Por ejemplo, la visión y misión de la empresa deben coincidir con los proyectos de responsabilidad social para que estos apoyen el logro del futuro deseado para la compañía. Asimismo, los planes de RSE deben ser acordes con los valores corporativos, deben ser sostenibles financieramente y generarle valor agregado a la empresa.

 
5. Identificar proyectos viables
Es necesario evaluar los recursos que la organización puede poner al servicio de la RSE con el fin de determinar en qué medida cumplirá los objetivos y retos del programa que desea implementar y en qué plazo, según las expectativas de los grupos de interés.

 
6. Definir los proyectos
En esta etapa, la empresa debe definir el problema o situación que quiere mejorar: concretar acciones y fijar metas, objetivos, actividades, recursos, presupuesto, responsables e indicadores. Una buena planificación impide caer en el asistencialismo. Todas las estrategias de RSE deben tener una visión a largo plazo, comprometer a los interesados y ser lo suficientemente sostenibles en el tiempo.

 
8. Evaluar los resultados
Por más estructurado y bien planeado que esté un proyecto, es importante realizar un seguimiento continuo. Para esto, se debe crear una estrategia de monitoreo que permita medir los impactos generados, avances, errores y logros.
 
 
Fuente: El Tiempo / Alto Nivel