Código de Ética...
¿Herramienta valiosa o letra muerta?
| Por: Roque Morán Latorre Presidente Ejecutivo del IRSE – ECUADOR www.irse-ec.org Pero, lo filosófico, sin una práctica cabal -en el caso de la ética-, deviene en algo insólito que no trasciende, que no tiene sentido ni razón, si es que no es aplicado en la cotidianidad, en las cosas pequeñas y grandes, desde cada una de las personas, en sus circunstancias particulares, personales, hasta íntimas. De un tiempo acá, algunas organizaciones exhiben sus códigos de ética, los publican y difunden. Surgen inquietudes, entre varias: ¿en qué magnitud se los aplica?, ¿se hace un seguimiento de cumplimiento?, ¿cómo se los elabora?, ¿se los revisa con periodicidad y profundidad? | ||
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| Los códigos de ética están fundamentados en los valores y principios organizacionales. Un código de ética es tan importante que imprime un sello único e irrepetible en una cultura organizacional. Elaboración de un Código de Ética Resulta sencilla la elaboración de un código de ética. Modelos varios, para adaptar, se los encuentra “navegando”, con algo de sentido común, por la Internet o, si se quiere, se solicita compartirlo a empresas multinacionales o nacionales, de sensibles campos de operación, como farmacéuticas o extractivas, en ello no hay inconveniente porque, por lo general, son documentos no confidenciales, de dominio público, difundidos profusamente, con lo que se busca transparentar a la organización y sus lineamientos de conducta. | ||
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| Los Grupos de Interés Para que un código de ética sea objetivo y práctico, se debe tomaren cuenta y consultar las opiniones, comentarios y aportes de idóneos –positivos, críticos e inteligentes- representantes de los grupos de interés más sensibles, que conozcan bien a la organización:trabajadores, accionistas, proveedores, clientes, organismos de control, comunidad. Por lo general, los grupos de interés poseen experiencias que para las instituciones no son claras de vislumbrar, por tanto, esos aportes resultarán valiosos al momento de estructurar un documento ecuánime, con autenticidad y valía. Aquí es cuando la aplicación, por ejemplo, de principios de buen gobierno corporativo se torna inminente pues, si la alta cúpula directiva practica y profesa una ética clara, ejemplarizadora, las organizaciones estarán impeliendo a que todos los demás estamentos de la empresa y sus relacionados, emulen ese comportamiento. Duración de un Código de Ética La sociedad y sus interrelaciones se mueven ahora con dinamismo vertiginoso. Cambian leyes, se implementan nuevos procesos, aparecen nuevas normas para los negocios. De allí que los códigos de ética requieren una revisión periódica, que se los actualice sin demora, con oportunidad y precisión. Nuevas experiencias y situaciones no previstas pueden darse con el paso del tiempo, que deberían estimular el ajuste de ciertos aspectos en estos documentos. Apariencia o realidad Que un código de ética sea un“canto a la bandera” o un eficaz medio para una organización, depende de su grado de aplicabilidad y su razón de ser. No debería convertirse -tan solo en un instrumento de apariencia sino en una herramienta de mejora continua. No existen organizaciones perfectas. Un código de ética, bien utilizado, es patrón de organizaciones que buscan la excelencia. |