China desarrolla la primera planta solar submarina y enfrenta una de las principales limitaciones de esta energía
La búsqueda de fuentes de energía renovables impulsa a empresas y países a explorar nuevas formas de captar y almacenar electricidad. Entre ellas, la energía solar continúa ganando espacio, con paneles que ya se instalan en terrenos, techos y otros espacios.
Sin embargo, uno de sus principales desafíos es la disponibilidad de suelo. Los terrenos destinados a paneles solares compiten con áreas agrícolas, bosques y zonas protegidas. Frente a esta limitación, científicos de la Universidad de Yunnan, en China, desarrollaron una planta solar submarina capaz de generar electricidad a 10 metros de profundidad.
La propuesta aprovecha un recurso que ocupa cerca del 71% de la superficie terrestre: los océanos. No obstante, llevar la generación solar bajo el agua implicaba superar un desafío clave: la pérdida de radiación a medida que aumenta la profundidad.
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La luz roja, que representa cerca del 50% de la energía solar que atraviesa la atmósfera, desaparece rápidamente bajo el agua. Por ello, los investigadores sustituyeron los paneles solares convencionales por células basadas en perovskita, un material capaz de aprovechar la luz azul verdosa que alcanza mayores profundidades.
La instalación también debía resistir la corrosión provocada por el agua salada y la presión. Para ello, el equipo incorporó un aditivo destinado a mejorar la estabilidad estructural de las células y las protegió con un recubrimiento impermeable diseñado para soportar las condiciones marinas.
Según los resultados publicados en la revista científica Joule, después de 1.000 horas de inmersión continua en agua salada, la estructura mantuvo el 99,58% de su eficiencia inicial. Además, en apenas dos horas consiguió almacenar suficiente energía para encender un panel LED.
Aunque se trata todavía de un proyecto a pequeña escala, sus resultados abren una nueva posibilidad para aprovechar el espacio marino en la generación de energía solar. (I)
Fuente: el Economista