Proyecto ecuatoriano Chaki Wasi gana premio a la inclusión arquitectónica en Nueva York

Proyecto ecuatoriano Chaki Wasi gana premio a la inclusión arquitectónica en Nueva York

El proyecto Chaki Wasi, es un centro de artesanías ubicado en la comunidad de Shalalá, en los Andes ecuatorianos. Este proyecto busca fomentar un desarrollo económico sostenible y respetuoso con su entorno, invitando a turistas y visitantes a acercarse a la comunidad.

Este proyecto está ubicado en la provincia de Cotopaxi del municipio de Pujilí, parroquia Zumbahua, comunidad de Shalalá, y fue diseñado y ejecutado por los arquitectos Marie Combette y Daniel Moreno, miembros de 'La Cabina de la Curiosidad'.

Chaki Wasi obtuvo el primer lugar del Premio a la Inclusión (IN) en la categoría arquitectura, desarrollado por la Bienal de Arquitectura de Nueva York. Dicho premio homenajea a aquellos profesionales de la arquitectura que apoyan con un trabajo sobresaliente y cuyas contribuciones están alineadas con los objetivos de la Bienal, como promover el diseño sostenible innovador y apoyar la igualdad de género y racial en todo el mundo.

Este centro de artesanía comunitario fue construido con técnicas vernáculas propias de la región y el diseño único de la zona permite su funcionamiento como espacio de encuentro y venta de artesanías. 

 

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Todos los materiales utilizados son naturales y locales; su diseño y construcción constituyen un claro ejemplo de la vitalidad de la sabiduría de los pueblos andinos, que se ha transmitido desde hace miles de años y que permiten formas de construir y paisajes habitables amigables con la naturaleza y la vida, indicó Tello.

El centro Chaki Wasi tiene la forma de la tradicional bodega andina, construida en piedra y paja. Todos los materiales empleados son aquellos que la comunidad utiliza regularmente para sus construcciones. 

Para la edificación se utilizó madera joven de eucalipto, que sirve para las cubiertas y la fabricación de tarugos y uniones. La soga está hecha con pencos de cactus, cuyas hojas se emplean para hacer cabuya y sogas. También se usaron piedras del río y paja. Lo único que no es natural es una pequeña varilla que vincula la cercha con la piedra, así como una varilla curvada y algunos clavos.

También ha posibilitado el empoderamiento de 24 familias de mujeres indígenas, pertenecientes a las comunidades de la parroquia dedicadas a la producción y venta de artesanías.