105 años de Holcim: de la primera fábrica de cemento a una nueva forma de construir Ecuador

105 años de Holcim: de la primera fábrica de cemento a una nueva forma de construir Ecuador

La historia comenzó en 1921, cuando José Rodríguez Bonín, Eduardo Game y León Franklin Price fundaron la Compañía Anónima Industrias y Construcciones. La fábrica se levantó junto al Estero Salado y comenzó a operar en 1923 bajo la dirección técnica de ingenieros alemanes, con una capacidad inicial de 3.000 toneladas métricas de cemento Portland.

La apuesta estuvo cerca de desaparecer. La crisis económica internacional y la Gran Depresión golpearon a la empresa y, en 1932, tras la liquidación del Banco del Ecuador, Industrias y Construcciones enfrentó una deuda hipotecaria de 350.000 sucres, cerró sus operaciones y perdió parte del clínker almacenado (material sólido que actúa como el componente principal y base para la fabricación del cemento Portland y el hormigón). La fábrica logró sobrevivir y en 1948 pasó a llamarse La Cemento Nacional.

Mientras la empresa atravesaba sus propias crisis, el Ecuador también cambiaba. Las ciudades crecían, aumentaba la construcción y el país necesitaba más infraestructura. La capacidad productiva pasó de 20.000 toneladas métricas en 1942 a 375.000 al cierre de 1968 y posteriormente alcanzó 1,4 millones de toneladas anuales.

El crecimiento de la industria acompañó la transformación y modernización del país. Carreteras, puentes, túneles, viviendas y edificios comenzaron a formar parte de un país en crecimiento, que adoptaba construcciones modernas y seguras para las necesidades de la población.  

En 2004, La Cemento Nacional pasó a llamarse Holcim Ecuador. Para entonces, la industria ya enfrentaba un escenario diferente. Después de décadas en las que aumentar la producción fue fundamental para acompañar el crecimiento del país, el desafío cambió a cómo construir con un menor impacto y utilizar de otra manera los recursos. “Tenemos que responder a un país que sigue creciendo, pero también a una realidad que nos exige optimizar recursos, reducir nuestro impacto en el ambiente e incorporar soluciones sostenibles para la industria. Ese cambio ya está ocurriendo”, señala Dolores Prado, CEO de Holcim Ecuador.

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También, se destaca el impacto de Disensa, la red de franquicias ferreteras, que nació como Distribuidora San Eduardo y hoy tiene presencia en ocho países de Latinoamérica. En Ecuador, su alcance se extiende a 178 de los 220 cantones, acercando materiales y soluciones para la construcción a miles de familias, mientras fortalece el emprendimiento local. Más del 60 % de sus franquicias son lideradas o administradas por mujeres, reflejando su contribución al desarrollo económico y social del país.

En los últimos años, esa transformación se ha traducido en resultados concretos. En 2024, la huella de carbono se redujo 15,3% frente a 2023, equivalente a cerca de 289.000 toneladas de CO₂ evitadas. El 66% de las ventas correspondió a ECOPact y ECOPlanet, mientras que el 51,8% de las inversiones, alrededor de 20 millones, estuvo destinado a proyectos sostenibles.

La economía circular también forma parte de esta nueva etapa. En 2025, Geocycle valorizó 87.349 toneladas de residuos. Ese mismo año se reutilizaron 42.784 metros cúbicos de concreto y se aprovecharon 71.000 metros cúbicos de agua lluvia.

Esa transformación también puede contarse desde quienes participaron en algunas de las grandes obras de infraestructura del Ecuador. “Una de las mejores experiencias de mi vida ha sido participar en la construcción del Puente de la Unidad Nacional y sus ampliaciones”, expresa Raúl Cabrera, Head de Innovación y Customer Solutions, Así mismo, la historia de Darlene Reyes con Holcim empezó hace décadas. “Cuando veo pasos a desnivel o puentes, sé que es el resultado del trabajo de mis compañeros, de cada turno. Su esfuerzo se transforma en las obras que transforman al país”, cuenta Darlene, Supervisor de Planificación, Mantenimiento y Agregados de Holcim. Sus testimonios conectan la evolución de una industria con las obras que marcaron distintas etapas del desarrollo del país.

La historia que comenzó junto al Estero Salado hace 105 años llega así a un nuevo punto de inflexión. Ahora, el desafío es descarbonizar la industria de la construcción. Porque la historia de una industria también puede leerse en las ciudades que crecieron, en las obras que cambiaron el paisaje y en las nuevas preguntas que enfrenta el Ecuador que viene. (I)