Nos Visitó: Roque Benavides, Presidente del Directorio de Minas Buenaventura
El barón de las minas detalla su gestión empresarial basada en la Responsabilidad Social Compartida.
| Los días previos habían sido intensos,ya que la normativa necesaria para listar en esta casa bursátil es muy exigente. Sin embargo, el resultado (su IPO captó alrededor de US$ 275 millones) valió la pena. Actualmente esta compañía está valorada en US$ 3.373 millones y sus ingresos a 2012 superaron los US$ 1.181,2 millones. Este es solo uno de los pasajes exitosos de una compañía que, con 60 años recién cumplidos, se muestra joven y dinámica. Su consolidación estuvo siempre atada al momento económico del Perú, es por ello que decidió ampliar su visión de desarrollo y se enfocó en generar valor para todos sus stakeholders, pero alejado del asistencialismo. Así surgió el concepto denominado Responsabilidad Social Compartida. En una ilustrativa charla junto a los principales directivos de Revista Ekos, Ricardo Dueñas, Presidente Ejecutivo, y Beatriz Tubino, Gerente General; el principal directivo de Buenaventura, Roque Benavides Ganoza, explicó la perspectiva de la Responsabilidad Social desde el sector económico más importante del Perú. Responsabilidad democrática El enfoque tradicional de la Responsabilidad Social, basado en un modelo asistencialista, no es sostenible. No es justo, que una compañía sea el eje sobre el cual gire el progreso de una determinada localidad, son todos los actores quienes deben alinearse aun objetivo común: el desarrollo. Así, Roque Benavides, Presidente del Directorio de Minas Buenaventura,difunde su visión de Responsabilidad Social Compartida, la cual recalca que todos los actores tienen obligaciones por cumplir para desarrollarse en conjunto. En esta visión, el entrevistado, identifica 3 actores:
La inversión, cercana a los US$ 38 millones, no solo interconecta las localidades de Huaura, Sayán, Churin y Oyón sino que se espera que integre la costa peruana con Cruzeiro do Sulen Brasil. A ello se suma la activa participación en el marco del Proyecto PRA, desarrollado por USAID, para aliviar la situación de extrema pobreza vivida en Huancavelica, principal zona de influencia de Buenaventura. Así, Juan Robles, Gerente del Proyecto PRA, reconoció en esta compañía y en su Presidente del Directorio a un pionero. Sin embargo, Benavides recalcó que nada de esto se pudo haberse logrado si Buenaventura no hubiese desarrollado una buena capacidad de gestión. Gestión que deja huella Si bien Don Alberto Benavides de la Quintana fue el fundador de Compañía de Minas Buenaventura, y su línea de gestión se mantiene casi invariable con la presencia de Roque Benavides, el tercero de sus hijos en la Presidencia del Directorio, esta es una compañía de capital abierto. Así, la familia Benavides posee tan solo el 28% de las acciones de la empresa. El resto está repartido entre fondos de inversiones internacionales y AFP, las cuales en conjunto suman alrededor de 1.180 accionistas. Por ello, Benavides aseguró que: “nosotros-Buenaventura- nos guiamos bajo los preceptos del Buen Gobierno Corporativo, que también esparte de la Responsabilidad Social porque tiene que ver con el respeto al accionista minoritario, con la transparencia de información, con la independencia de los directores. Tiene que ver también con estar inscritos en una bolsa, la liquidez de la acción…”. | ||
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| Tiempos felices,tiempos difíciles “Las circunstancias, el momento histórico que te tocó vivir hace que tengas que actuar en forma distinta”, con esta sentencia, Benavides, resumió una buena parte de la historia de Buenaventura. Por ejemplo, en la Presidencia de Alberto Fujimori, la inversión extranjera se multiplicó en Perú. La Bolsa de Valores de Lima encontró la llegada de nuevos financieros internacionales quienes evaluaron el desempeño de varias compañías y se convirtieron en los mecenas dela incursión de Buenaventura a la Bolsa de Valores de Nueva York(1996). Benavides recuerda que ninguno de ellos se imaginó que “hacia 1993, la compañía estaba prácticamente quebrada. Vendíamos US$ 40 millones y debíamos los mismos US$ 40 millones”. “En mis 35 años dentro de la empresa, he tenido que vivir más momentos de ajuste que de opulencia y en la actualidad, con la caída de precios en los metales y la subida de costos, no será la excepción”. Por ello, Buenaventura es esencialmente una empresa austera. De esa manera proyectan celebrar sus 60 años. No con un coctel ostentoso, sino con cerveza, en la mina, junto a sus colaboradores y su colectivo. | ||
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