La trampa de ser fuertes todo el tiempo
Las consecuencias ya son imposibles de ignorar: 1 de cada 8 personas vive con un trastorno de salud mental
¿En qué momento empezamos a creer que vivir cansados era una señal de éxito?
No ocurrió de un día para otro. Poco a poco empezamos a aplaudir las agendas imposibles, las jornadas interminables y la capacidad de resolverlo todo.
Aprendimos que, mientras más ocupados estábamos, más “exitosos” parecíamos. Y, sin darnos cuenta, empezamos a creer que la sobreexigencia era el camino hacia el éxito.
¿Qué nos pasó? ¿Por qué dejamos de cuestionar la forma en la que estamos acostumbrados a vivir?
Hemos permitido que creencias heredadas sigan gobernando nuestras decisiones y nuestra manera de vivir. El cuerpo nos habla, pero hemos decidido ignorarlo. Normalizamos el estrés, la tensión, la saturación de información y la desconexión de quienes amamos, e incluso de nosotros mismos. Fingimos que todo está bien mientras evitamos preguntarnos cómo nos sentimos en realidad y lo que es peor nos mentimos.
Las consecuencias ya son imposibles de ignorar: 1 de cada 8 personas vive con un trastorno de salud mental. Pero el verdadero desafío va más allá de las cifras. Nos hemos preparado para liderar equipos, tomar decisiones y enfrentar grandes retos; ahora lo importantes es vernos, aprender a conocernos, escucharnos, gestionar nuestras emociones y fortalecer la relación con nosotros mismos. Sólo así podremos tratarnos como nuestro activo más valioso.
Y talvéz es ahí donde comienza el liderazgo más importante: el que ejercemos sobre nuestra propia vida. El que nos permite liderar con coherencia, propósito y humanidad. Porque nadie puede sostener organizaciones saludables sin aprender primero a sostenerse a sí mismo.
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Mi propósito es seguir impulsando una conversación que nos invite a redefinir el éxito. Uno que no sólo se mida por los resultados que alcanzamos, sino también por la vida que somos capaces de construir mientras los alcanzamos.
La verdadera fortaleza no está en hacerlo todo. Está en saber cuándo detenernos para no perdernos a nosotros mismos. Porque el éxito solo tiene sentido cuando también nos permite vivir con plenitud.
Por - Karla Sarmiento Dávila, Fundadora de Más BienEstar y experta en salud mental