ADRIANA HOYOS: tres décadas de diseño ecuatoriano con alcance global

ADRIANA HOYOS: tres décadas de diseño ecuatoriano con alcance global

De un estudio de diseño interior a un grupo empresarial con cerca de 400 colaboradores, alrededor de USD 50 millones de facturación anual y aproximadamente el 85% de sus ventas fuera de Ecuador.

ADRIANA HOYOS construyó una operación internacional que hoy combina diseño, manufactura y una segunda generación al frente de áreas creativas y comerciales. Tres décadas después de sus primeros pasos, la marca tiene actividad en alrededor de 18 países y una red de 34 flagship stores y galerías internacionales.

Estados Unidos concentra aproximadamente el 55% del negocio y se mantiene como su principal mercado de crecimiento. Detrás de esa expansión está una familia en la que cada integrante ha asumido un rol: Adriana Hoyos desde la creatividad; Eduardo Pérez Darquea desde la estrategia empresarial, industrialización e internacionalización; Andrea Pérez Hoyos desde la dirección creativa; y Eduardo José Pérez Hoyos desde el desarrollo comercial en Estados Unidos.

Del diseño interior a una empresa

La historia comenzó con Adriana desarrollando proyectos de diseño interior desde casa. Eduardo Pérez Darquea, Ingeniero Industrial formado en Estados Unidos, trabajaba entonces en la empresa textil de su familia. En 1994 decidió dejar ese camino para concentrarse en una oportunidad que había identificado junto a su esposa: complementar el diseño de espacios con una propuesta propia de mobiliario.

“El punto de partida fue el diseño interior. Adriana trabajaba desde nuestra casa y vimos la oportunidad de complementar esa propuesta con mobiliario. Ahí comenzó a estructurarse una empresa que combinaba su talento creativo con una visión empresarial e industrial”, recuerda Pérez Darquea.

Esa complementariedad marcaría el desarrollo de ADRIANA HOYOS. Adriana asumió el diseño, el producto y la relación con los clientes; Eduardo se concentró en planificación, organización, manufactura, marketing y crecimiento. La propuesta buscó además diferenciarse de las mueblerías tradicionales mediante el concepto de una “Casa de Decoración”, capaz de ofrecer ambientes completos y no únicamente piezas individuales.

Con el crecimiento llegó también una mayor integración productiva. La empresa comenzó controlando directamente los acabados, mientras tercerizaba parte de la fabricación. En 2012 dio otro paso al adquirir la carpintería con la que trabajaba y avanzar hacia un modelo con mayor control sobre la producción, calidad y personalización.

“Siempre consideré que el acabado del mueble tenía que estar bajo nuestro control porque allí estaba una parte fundamental de la calidad. Después integramos la carpintería y fuimos sofisticando la fábrica para hacerla cada vez más eficiente”, explica Pérez Darquea.

La apuesta por Estados Unidos

El punto de inflexión había llegado años antes, en 2001, cuando la compañía decidió ingresar directamente a Estados Unidos. Para una empresa ecuatoriana todavía pequeña, la apuesta implicaba competir en un mercado mucho más grande y exigente.

“Fue una decisión arriesgada. En lugar de comenzar por Colombia o Perú, apostamos directamente por Estados Unidos porque estábamos convencidos de que el diseño de Adriana podía competir internacionalmente”, señala Pérez Darquea.

La estrategia también respondía a una visión de largo plazo. Haber estudiado en Estados Unidos les dio, según Eduardo, mayor familiaridad y confianza para asumir el riesgo. Sin embargo, entrar fue apenas el primer paso: comprender realmente ese mercado tomó años de aprendizaje, participación en ferias, asesoría y construcción de relaciones.

“Entender el mercado estadounidense nos tomó cerca de 20 años. Fue un proceso de perseverancia, de avanzar, corregir y rodearnos de personas que conocían mejor la industria”, reconoce. La presencia en Estados Unidos terminó convirtiéndose además en una plataforma de posicionamiento para llegar a otros destinos, incluido Medio Oriente.

Para Pérez Darquea, otro momento decisivo llegó con la pandemia. La capacidad de mantener el abastecimiento a clientes estadounidenses en medio de las disrupciones globales fortaleció la confianza en la marca y aceleró su crecimiento posterior en ese mercado.

Una segunda generación se incorpora

Ese mercado sería también el espacio en el que Eduardo José Pérez Hoyos desarrollaría su carrera. A los 15 años se trasladó a Estados Unidos con una beca de golf, continuó allí sus estudios y en 2013 se incorporó formalmente a la empresa. En aquel momento, ADRIANA HOYOS tenía una tienda en Miami y una red de distribución todavía limitada.

“Siempre he tenido una orientación comercial y emprendedora. Me interesaban las ventas, los nuevos proyectos y la posibilidad de abrir mercados, especialmente en Estados Unidos”, explica Eduardo José.

Su trabajo se concentró en desarrollar distribuidores, participar en ferias como High Point y ampliar la presencia más allá de Florida. Según su testimonio, actualmente la marca comercializa sus productos en 43 estados. Hoy, como Vicepresidente de AHUS Group para Estados Unidos, está enfocado en desarrollo comercial, distribuidores, representantes, Hospitality y nuevas oportunidades de negocio.

La segunda generación también tiene un frente creativo. Andrea Pérez Hoyos trabaja junto a su madre desde 2017 y hoy es Directora Creativa del Grupo AHC. Desde Quito participa en el desarrollo de nuevas colecciones y proyectos de diseño, dando continuidad al componente creativo con el que nació la compañía.

Eduardo José resume esa complementariedad: “Cada uno tiene un rol definido. Adriana ha liderado la creatividad desde el origen; Andrea ha aportado nuevas ideas y una mirada renovada al diseño; mi padre mantiene una visión enfocada en crecimiento e inversión; y yo estoy concentrado en el desarrollo comercial”.

Diseño, industria y servicio

Para Eduardo Pérez Darquea, una de las claves de la expansión ha sido construir una operación capaz de combinar personalización con escala. ADRIANA HOYOS trabaja con colecciones definidas, pero permite adaptar telas y acabados según los requerimientos de cada cliente, mientras un sistema integrado permite seguir cada orden durante las distintas etapas de fabricación y despacho.

Esa estructura ha sido especialmente relevante en Estados Unidos, donde la compañía atiende a diseñadores, distribuidores y proyectos de Hospitality bajo un modelo con fuerte componente B2B. “El diseño es una de nuestras principales fortalezas, pero el mercado también valora cada vez más el servicio, la capacidad de respuesta y la consistencia”, sostiene Pérez Darquea.

La fabricación conserva, al mismo tiempo, un importante componente artesanal. Procesos como tapicería, lacas y acabados conviven con tecnología y sistemas de producción más sofisticados. Para la familia, esa combinación entre conocimiento técnico, diseño y trabajo manual continúa siendo parte del diferencial de una empresa que mantiene en Ecuador buena parte de su base productiva.

El siguiente capítulo

El crecimiento también llevó a profesionalizar la gestión. Después de años directamente involucrado en la administración, Eduardo Pérez Darquea comenzó a delegar la operación en equipos especializados para concentrarse en estrategia y visión de largo plazo.

“Gerencié la compañía durante muchos años, hasta que entendí que debíamos incorporar personas con mayores capacidades para dirigir determinadas áreas. Mi rol evolucionó hacia la visión y la estrategia”, explica. Para él, construir equipos sólidos en producción, investigación y desarrollo, marketing y gestión fue indispensable para sostener la expansión internacional.

Hoy, AHC Group (grupo empresarial al que pertenece ADRIANA HOYOS) cuenta con cerca de 400 colaboradores, y sus negocios, en conjunto, facturan alrededor de USD 50 millones anuales, obteniendo aproximadamente el 85% de sus ventas de mercados internacionales.

“Existe un mercado enorme y todavía tenemos espacio para crecer. El reto ahora es cómo escalar la compañía y acompañar ese crecimiento con una mayor capacidad de fabricación”, afirma.

Treinta años después, ADRIANA HOYOS conecta dos generaciones alrededor de una misma empresa. Adriana y Eduardo Pérez Darquea construyeron las bases creativas, industriales y empresariales; Andrea y Eduardo José comienzan a aportar su propia visión desde el diseño y el desarrollo comercial. La siguiente etapa será crecer sobre ese legado sin perder la identidad que permitió que una marca nacida en Ecuador encontrara espacio en mercados internacionales.