La II Bienal de Arte Urbano y Comunidad intervino cinco barrios de Quito

La II Bienal de Arte Urbano y Comunidad intervino cinco barrios de Quito

La II Bienal Latinoamericana de Arte Urbano y Comunidad Al Zur-ich 2026 concluyó el 26 de septiembre tras reunir siete proyectos que abordaron la pérdida de quebradas y la memoria hídrica de Quito junto a comunidades de cinco sectores de la ciudad.

Quito tiene 1.800 quebradas identificadas. El Plan Metropolitano de Agua Potable y Saneamiento estima un consumo promedio de 164 litros por habitante al día, cifra que llega a 200 litros durante la época seca. En menos de 40 años, varios de estos cauces naturales han sido cubiertos por infraestructura vial y habitacional, alterando los ciclos ecológicos asociados. Este escenario fue el punto de partida de la segunda Bienal Latinoamericana de Arte Urbano 2026.

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Un modelo de creación junto a las comunidades

Al Zur-ich nació en 2003, cuando un colectivo de artistas realizó la obra Clausurado en el parque de La Magdalena junto a moradores del sector. Desde entonces, la iniciativa ha desarrollado un modelo de trabajo en el que las obras se construyen en los barrios y con la participación de sus habitantes.

Para la edición de 2026, este enfoque se aplicó en cinco sectores de Quito, con el agua como eje artístico y la pérdida de quebradas, flujos naturales y memoria hídrica como temas centrales.

Siete proyectos y seis semanas de trabajo comunitario

La convocatoria se lanzó el 17 de abril de 2026 en el Museo de la Ciudad y cerró el 22 de junio. El jurado seleccionó siete proyectos, que recibieron un financiamiento de producción de USD 850 por propuesta, entregado en tres desembolsos.

La Bienal cubrió además estadía, alimentación y movilidad interna de los artistas durante el periodo de trabajo en los barrios, entre finales de julio y septiembre.

Un mapa de 1928 como punto de partida

Uno de los proyectos fue Cartografía Sonora y Coro Comunitario para las Aguas Invisibles de Chillogallo, de María José Benítez Guerra. La artista encontró un mapa de 1928 en el que aparecía el trazado de un río que atravesaba Chillogallo. A partir de este documento, desarrolló un proceso de investigación con habitantes del sector para recuperar la memoria de las aguas que atravesaban el barrio.

La propuesta incluyó grabaciones sonoras del recorrido del agua en la quebrada de Chillogallo y la participación de moradores en la creación de un coro comunitario. El proyecto buscó convertir estas experiencias en una memoria colectiva vinculada con el territorio.

La premiación

La presentación final de los siete proyectos y la premiación se realizaron el 26 de septiembre de 2026 en el Centro Cultural de Turubamba. El jurado seleccionó como ganador a Ayllu Yaku, del artista guayaquileño Fabián Enrique Pérez Meneses.

Además, otorgó una mención especial a Cartografía Sonora y Coro Comunitario para las Aguas Invisibles de Chillogallo, de María José Benítez.

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La segunda edición de Al Zur-ich puso en primer plano la relación entre arte, territorio y memoria hídrica, utilizando el trabajo comunitario para abordar la transformación de las quebradas y su impacto en la vida urbana de Quito. (I)