El cocodrilo de la Costa que reside entre los ecosistemas amenazados de Guayas
Entre esteros, manglares y brazos de mar, Guayaquil comparte su territorio con una de las especies más representativas de la fauna costera ecuatoriana: el cocodrilo de la Costa. Su presencia en los cuerpos de agua de la ciudad y sus alrededores forma parte de la biodiversidad que todavía habita estos ecosistemas.
También conocido como cocodrilo americano, el Crocodylus acutus es una especie nativa de América. En Ecuador habita principalmente en zonas costeras y cuerpos de agua vinculados con ríos, manglares, esteros y lagunas. Puede vivir tanto en agua dulce como en ambientes marinos.
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Su presencia en la Costa ecuatoriana, sin embargo, no siempre estuvo marcada por la convivencia. Entre las décadas de 1930 y 1970, la especie enfrentó una fuerte explotación debido al valor comercial de su piel. Durante ese periodo, desde Ecuador se exportaron aproximadamente 200.000 pieles y, en el Golfo de Guayaquil, el cocodrilo llegó a registrar algunas de las densidades más bajas reportadas.
En la provincia existen registros de esta especie en espacios como:
- Reserva Ecológica Manglares Churute.
- Reserva de Producción de Fauna Manglares El Salado.
- Bosque Protector Cerro El Paraíso.
- Bosque Protector Estero Salado.
Estos ecosistemas son parte del hábitat natural del cocodrilo, donde encuentra alimento y espacios para reproducirse. Su dieta incluye principalmente peces y pequeños mamíferos y, como depredador, cumple un papel en la regulación de las poblaciones de peces y crustáceos dentro de la cadena trófica.
¿Qué hacer ante un encuentro cercano?
El Municipio de Guayaquil ha impulsado campañas de información para promover una convivencia responsable con la fauna silvestre. Ante la presencia de un cocodrilo, las recomendaciones son:
- Mantener una distancia segura.
- No arrojar objetos ni piedras.
- No intentar acercarse o manipularlo.
- No alimentarlo.
También es posible observar a estos animales descansando o regulando su temperatura. Por ello, su presencia no significa necesariamente que estén cazando o actuando de manera agresiva.
Actualmente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al Crocodylus acutus como Vulnerable (VU) a escala global, mientras que en Ecuador figura como En Peligro Crítico. Entre sus principales amenazas se encuentran la transformación de sus hábitats, la caza y la contaminación. La conservación de los manglares, esteros y otros cuerpos de agua resulta, por tanto, fundamental para mantener sus poblaciones.
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Para Guayaquil, la presencia del cocodrilo de la Costa es también una muestra de la biodiversidad que permanece en sus esteros y manglares. Proteger estos ecosistemas permite conservar no solo a esta especie, sino también a las comunidades de fauna y flora que dependen de ellos. (I)
Fuente: Bioweb PUCE / Ministerio de Ambiente y Energía / Expreso