En la villa de Solihull, al sureste de Birmingham, en reino unido, se encuentra la casa de Ryan Hulance, un joven que, con 13 años, ha procesado aproximadamente 1,5 millones de latas en los últimos tres años, recolectando alrededor de USD 22.800. La iniciativa surgió en el contexto en que los empleados municipales de Birmingham empezaron una huelga, lo que dificultó la recolección de basura. Así, Ryan empezó pidiendo latas a vecinos y empresas cercanas a su domicilio. También te puede interesar: Gabriel Zambrano: el ecuatoriano que abrió una ventana al mundo para la gastronomía manabita en España Las primeras latas fueron almacenadas en la casa de Ryan con la ayuda de su familia y, para ahorrar espacio, las aplastaba pasando el auto por encima en el garaje familiar. Pero poco a poco la red de colaboradores creció y las donaciones se volvieron regulares. La familia consiguió una máquina para prensar latas, lo que le permitió procesar un mayor volumen. Fundó junto con su familia We Can CIC, una compañía de interés comunitario. Las empresas de chatarra pagan entre 20 y 90 peniques por kilogramo de aluminio, el equivalente a unas 65 latas. En 2025, Ryan recogió ocho toneladas de latas, lo que le generó alrededor de USD 8.000 en recaudación. Con el dinero que obtiene, descuenta los gastos de operación y lo destina a bancos de alimentos, organizaciones comunitarias y centros de apoyo para mujeres, como el centro Anawim en Birmingham. Además, We Can recibe el apoyo de estos centros para mantener la operación de recolección y clasificación, realizándose un ciclo de apoyo. La iniciativa ha tenido un buen recibimiento de su comunidad. Se ha convertido en una forma de mitigar la contaminación ambiental y enfrentar la falta de alimento para personas en situación de vulnerabilidad. Actualmente, We Can tiene una red de unos 200 proveedores, pero plantea expandirse en los próximos meses. La familia de Ryan aspira a reciclar una tonelada mensual y convertir la experiencia en un modelo replicable para otras ciudades. También puedes leer: Game of Thrones: cómo USD 600 millones transformaron la producción audiovisual en televisión La iniciativa de Ryan muestra cómo un residuo puede convertirse en un recurso para atender necesidades sociales. La combinación entre reciclaje, participación comunitaria y generación de recursos plantea un modelo de economía circular en el que el beneficio ambiental se conecta con una causa social. Su experiencia también demuestra que pequeñas iniciativas pueden crecer cuando logran involucrar a familias, empresas y organizaciones de una misma comunidad. Fuente: Bloomberg Línea / BBC / SWNS