Cerro Blanco: Los mamíferos que revelan la riqueza natural de Guayaquil
El jaguar, el mono aullador, el venado cola blanca, el ocelote y el yaguarundí son algunas de las especies registradas en el bosque protector. Una nueva guía reúne información científica que fue acumulada a lo largo de 20 años y recalca la importancia de conservar este ecosistema.
En medio de la urbanidad de Guayaquil hay un territorio habitado aún por una gran diversidad de especies de mamíferos, se trata del Bosque Protector Cerro Blanco, un espacio de bosque seco tropical.
Un bosque lleno de especies
Cerro Blanco es parte de la cordillera Chongón-Colonche y es uno de los fragmentos de bosque seco tropical mejor conservados de la costa el Pacífico Ecuatorial. El bosque, según datos de la fundación Pro-Bosque, que se encarga de su administración, comprende alrededor de 6.000 hectáreas y alberga más de:
- 700 especies de plantas vasculares
- 320 especies de aves
- 60 especies de mamíferos
- 37 de reptiles
- 20 de anfibios
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Una guía de 20 años
Se publicó una guía, elaborada con la participación de investigadores de la Universidad de Guayaquil. la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), el Programa de Conservación de Murciélagos del Ecuador, el proyecto Keep in Science y otros colaboradores.
En dicho documento se recopiló 59 especies de mamíferos identificadas y registradas en Cerro Blanco, entre ellas encontramos:
- Jaguar (Panthera onca)
- Mono aullador de manto (Alouatta palliata)
- Capuchino ecuatoriano (Cebus aequatorialis)
- Ocelote (Leopardus pardalis)
- Margay (Leopardus wiedii)
- Yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi)
- Venado de cola blanca (Odocoileus virginianus peruvianus)
- Pecarí de collar (Dicotyles tajacu)
- Tayra (Eira barbara)
- Coatí sudamericano (Nasua nasua manium)
- Kinkajú (Potos flavus modestus)
También se destaca la presencia de murciélagos como una parte importante de la diversidad del cerro, pues representan una proporción significativa de las especies documentadas, para su identificación se usó técnicas como “redes de niebla” y diferentes métodos de trabajo de campo destinados al estudio de mamíferos pequeños, medianos y grandes.
La guía no representa un inventario realizado en un único momento. Su valor está precisamente en reunir información obtenida a lo largo de poco más de 20 años de registros, investigaciones y trabajo de campo. Más allá del número de especies, uno de los aspectos que destacan los investigadores es su estado de conservación.
Entre las especies identificadas como En Peligro Crítico (CR) encontramos al jaguar, el mono aullador de manto y el capuchino ecuatoriano. Además desglosa diferentes categorías como En Peligro, Vulnerable y Casi Amenazado
Esto convierte al registro en algo más que una lista de animales. La presencia de estas especies muestra el valor de mantener los ecosistemas que todavía les ofrecen alimento, refugio y espacios para desplazarse.
La publicación busca acercar esta información científica al público y convertirla en una herramienta de divulgación sobre el patrimonio natural de Guayaquil.
Para los investigadores, documentar las especies permite conocer mejor qué fauna permanece en el bosque y aporta información para fortalecer las acciones de conservación. En un entorno donde las áreas naturales conviven con el crecimiento de la ciudad, estos registros también permiten dimensionar el valor de los espacios que todavía funcionan como refugio para la fauna nativa. (I)
FUENTE: INABIO