Antifrágiles: cómo emerger de la crisis con más confianza

Antifrágiles: cómo emerger de la crisis con más confianza

Vivimos en un contexto donde los desafíos económicos, la volatilidad política, la polarización social y las transformaciones tecnológicas conviven y se retroalimentan generando un escenario donde la crisis ha dejado de ser un evento excepcional para convertirse en parte de lo cotidiano.

Este escenario, a primera vista, complejo y amenazante, supone una oportunidad si se aborda desde un paradigma distinto: el de la antifragilidad. Este concepto, introducido por Nassim Nicholas Taleb, sugiere que, mientras lo resiliente busca aguantar los impactos y mantenerse intacto, lo antifrágil emplea la presión como un estímulo de crecimiento, aprendizaje y adaptación. Si trasladamos esta idea a la gestión reputacional, ser antifrágil implica que las compañías, marcas y organizaciones no se limiten a soportar los momentos de crisis, sino a transformarse para salir reforzadas de ellos.

 

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Las crisis en general, ponen de manifiesto dos elementos de un sistema: su vulnerabilidad y su capacidad de reacción. Afianzar ambos aspectos y dar evidencia de ello en la gestión post crisis es el primer paso para hacer de la situación crítica una vitrina de propósito y fortalecimiento reputacional.

Cuando la organización demuestra públicamente que ha aprendido -que el error derivó en mejores procesos, mayor control o decisiones más éticas- la crisis se convierte en un catalizador de cambio, transformando aquello que pudo erosionar la confianza, en un factor que la fortalece.

 

 

Por: Andrea Suárez Velásquez, Directora de Asuntos Corporativos de LLYC