Una lógica cercana a la de la economía circular

Una lógica cercana a la de la economía circular

Durante años, la conversación empresarial alrededor del recurso hídrico estuvo concentrada en reducir el consumo, evitar desperdicios y mejorar la eficiencia de los procesos, pero ahora las compañías están dando un paso adicional.

Ya no se preguntan cuánta agua utilizan, sino qué ocurre con ella después de ser utilizada. La respuesta está llevando a algunas industrias hacia sistemas de tratamiento, recuperación y reutilización que permiten prolongar la vida útil del recurso. Y, en los casos más interesantes, se está haciendo que una operación industrial pueda convertirse en fuente de agua para otra.

El agua como parte de la estrategia industrial

La evolución es importante porque el riesgo hídrico ya no puede abordarse solo desde el área ambiental. Para una empresa, el agua puede estar vinculada directamente con la continuidad de una planta, los costos de producción, la relación con las comunidades y la disponibilidad futura de recursos. Por eso, las estrategias más avanzadas están integrando eficiencia, innovación y resiliencia.

Microsoft, por ejemplo, combina disminución del consumo, reposición de agua, acceso, innovación y trabajo con comunidades y cuencas. En su reporte de sostenibilidad señala que durante el 2025 repuso más de 14,2 millones de m³ de agua, superando el volumen que retiró de sus operaciones globales. 

Fuente: Microsoft

PepsiCo de igual manera amplió la mirada sobre su gestión hídrica. En junio de 2026 reportó un avance de 58 % hacia su meta de reposición de agua en cuencas para 2030, equivalente a 23.000 millones de litros retornados, restaurados o repuestos. Además, su medición incorpora operaciones de embotelladores franquiciados. 

Fuente: PepsiCo

 

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Ecuador empieza a cerrar el ciclo

En mayo de 2026, Nestlé Ecuador y Holcim Ecuador firmaron un convenio para reincorporar agua tratada proveniente de procesos industriales de Nestlé en la producción de concreto de Holcim. 

de agua tratada podrán reutilizarse durante cinco años en la alianza entre Nestlé Ecuador y Holcim.

La operación conecta dos procesos productivos distintos. Nestlé trata el agua utilizada en su planta y Holcim se encarga de retirarla, transportarla y reincorporarla a su producción de concreto en la planta San Eduardo, en Guayaquil. Así, el recurso encuentra una segunda aplicación industrial.

La colaboración se extiende a otras compañías. Con Cervecería Nacional suscribió un acuerdo donde la primera fase contempla 5.000 m³ provenientes de la planta de Cervecería Nacional en Pascuales, que serán tratados y posteriormente utilizados por Holcim en la producción de concreto.

de agua tratada podrán reutilizarse durante cinco años en la alianza entre Cervecería Nacional y Holcim.

Con Tesalia cbc, el convenio contempla el uso del agua en la producción de concreto de la planta San Eduardo de Holcim.

de agua tratada podrán reutilizarse durante cinco años en la alianza entre Tesalia cbc y Holcim.

Los tres acuerdos contemplan la reutilización de más de 119.400 m³ de agua tratada durante sus respectivos períodos. 

Fuente: Holcim

De residuo a recurso

La palabra clave detrás de estos proyectos es simbiosis industrial. Lo que una empresa considera un recurso que debe gestionar puede representar una oportunidad para otra.

En el caso del agua, esto exige mucho más que voluntad. Requiere infraestructura de tratamiento, controles de calidad, procesos de purificación, logística y condiciones técnicas que permitan que el agua pueda incorporarse nuevamente a una operación.

Además, requiere cambiar la forma en la que las empresas observan sus propios procesos. Sensores para monitorear la calidad del agua en tiempo real, sistemas para detectar fugas mediante inteligencia artificial, nuevas tecnologías de tratamiento, etc están llevando la gestión hídrica hacia operaciones más inteligentes y predictivas.

Una industria más conectada

Ecuador todavía tiene espacio para ampliar este tipo de modelos. El tratamiento y reutilización de agua pueden abrir oportunidades para conectar industrias con necesidades complementarias, siempre que existan condiciones técnicas, económicas y regulatorias que hagan viables esos intercambios.

La experiencia que empieza a consolidarse entre compañías ecuatorianas muestra precisamente ese camino. Una empresa trata el agua; otra encuentra una aplicación óptima para ella. La logística conecta ambos procesos y el recurso vuelve a entrar en circulación.

Quizás allí esté uno de los cambios más importantes que está viviendo la gestión ambiental empresarial, donde el objetivo ahora consiste en diseñar operaciones capaces de aprovechar mejor lo que ya existe.