Las habilidades humanas definen al profesional excepcional en la era de la IA
Inés Bustos, Gerente de Talento Humano de Grupo Corpetrolsa S.A
La automatización está transformando las competencias que demanda el mercado laboral. Durante el Certification Day, Inés Bustos, Gerente de Talento Humano de Grupo Corpetrolsa S.A., presentó la conferencia “Great Talk: Soft skills para perfiles hard”, en la que destacó el valor del criterio, la inteligencia emocional y la comunicación estratégica.
Bustos inició con una reflexión dirigida a quienes estudiaron al menos cuatro años una carrera técnica: ¿cuánto de ese tiempo dedicaron a aprender a trabajar con personas? Para la ejecutiva, esta contradicción evidencia una brecha entre la formación universitaria y las exigencias profesionales.
Actualmente, la inteligencia artificial puede analizar estados financieros, procesar datos, elaborar contratos y filtrar candidatos en segundos. Sin embargo, su avance no reemplaza la capacidad humana de liderar, construir confianza y decidir con criterio. “La IA nos da información, pero las personas le damos sentido”, afirmó.
Según las investigaciones citadas por la panelista, el 85% del éxito profesional depende de habilidades humanas, como la comunicación, el liderazgo y el criterio, mientras que el 15% corresponde a capacidades técnicas. Para ilustrarlo, mencionó que un jugador técnicamente brillante pierde valor si no sabe trabajar en equipo, escuchar a su entrenador o gestionar conflictos.
De competente a influyente
Bustos sostuvo que las habilidades técnicas hacen competente a una persona, pero las habilidades blandas la convierten en influyente. Su desarrollo requiere constancia, autoconocimiento y preparación continua para construir una trayectoria sostenible.
Entre las capacidades esenciales mencionó el pensamiento crítico, necesario para analizar y contextualizar la información; la inteligencia emocional, clave para conducir conversaciones difíciles; y la comunicación estratégica. Esta última no consiste en “hablar bonito”, sino en comprender a quién, cuándo y para qué se comunica.
La experta sintetizó su propuesta en una ecuación: profundidad técnica, sumada al criterio, el pensamiento crítico, la inteligencia emocional y la comunicación estratégica, da como resultado un profesional excepcional. En los próximos años, varias tareas técnicas serán automatizadas, pero liderar, influir, inspirar y decidir continuarán siendo capacidades profundamente humanas.
Como conclusión, la moderadora destacó que el desafío ya no consiste únicamente en dominar conocimientos especializados, sino en desarrollar las habilidades que permiten generar confianza, movilizar equipos y aportar sentido a la tecnología.