La nueva matriz productiva Estado + Mercado

La nueva matriz productiva Estado + Mercado

Desde comienzos de nuestra historia las ideologías han peleado por quien tiene más poder. La segunda guerra mundial es un ejemplo de lo anterior.

Un desastre gritarán otros por las calles de Manta, Quito o Guayaquil porque el Estado ha vuelto a me­terse en temas que son netamente del sector priva­do. El sector privado es más eficiente para proveer bienes y servicios y por lo tanto el mercado debe ser capaz de asignarlos. La mano invisible que llamó Adam Smith debe reinar.

Tratando de pensar desde el punto de vista de Key­nes, en dónde en una de sus célebres frases él men­cionaba que cuando los datos le mostraban algo él cambiaba de opinión. Es­ta sección busca intentar despejar los prejuicios que uno pueda tener y hacer una invitación a todos los sectores a aprovechar esta discusión como algo posi­tivo y no como un tema de buenos versus malos, rojos versus amarillos o liberales versus conservadores.

El reconocido economis­ta venezolano y profe­sor de la Kennedy School en Harvard, Ricardo Haus­mann, en su libro The At­las of Economic Comple­xity, buscar medir el nivel de complejidad que tie­nen los países. El indicador que utiliza busca medir la complejidad económica de la canasta de exportacio­nes. Lo anterior porque la teoría y la evidencia empírica muestran que un país que produce bie­nes complejos y un gran número de productos, típicamente es un país más desarrollado o bien se espera que crezca más rápido en el mediano y corto plazo. El ran­king de la complejidad económi­ca es liderado por Japón, Corea, Reino Unido y Suiza. Los países de América Latina, como es de esperar, no ocupan los primeros lugares. La tabla que se presen­ta a continuación muestra algu­nos países seleccionados de la re­gión y su correspondiente lugar en el ranking. El caso de Ecua­dor es preocupante y por ello no llama la atención que el país es­té en búsqueda de diversificar su matriz productiva.

Puede resultar para el lector en­gorroso el tema del ranking y quizás pueda ayudar de mejor manera a dimensionar la situa­ción con los siguientes porcen­tajes: la matriz de exportacio­nes de Ecuador en el año 1995, medida en USD, señala que más de un 50% se basa en las expor­taciones de petróleo y las bana­nas (junto con todos sus deriva­dos). En 2012 las exportaciones en Ecuador se concentraron más del 50% en los mismos produc­tos con muy poco espacio para nuevos ingresos. Si bien hay un cambio en composición de im­portancia esto se debe al pre­cio del petróleo más que a otra cosa. Como conclusión tenemos que la complejidad de la matriz productiva de Ecuador en casi 20 años se ha mantenido más bien intacta. Esta realidad es compar­tida por varias países de la región como por ejemplo por Chile cu­ya mayor explicación y aporte lo hace la minería. Ambos procesos productivos basados en comodi­ties más que en negocios sofis­ticados.

¿Debería tener algún rol el estado?
En su trabajo Pérez & Primi (2009) plantean que la política industrial puede ser algo ruidosa tanto para el sector privado como para las políticas públicas toda vez que pone en el tapete el rol del Estado en la economía. El ar­tículo ayuda a definir dicha polí­tica de diversas maneras como la in­terven­ ción estatal en diversas acciones para caminar hacia la industria­lización o el apoyo a ciertas in­dustrias con mayor potencial en las distintas economías. 
Las empresas deben ayudar en los procesos deco-inversión en el sector público. La economía dependerá de esta sinergia clara.
Por otro lado, habla de las acciones del Estado para empujar la genera­ción de producción y capacidad tecnológica en industrias consi­deradas estratégicas para el de­sarrollo del país en cuestión, te­niendo en cuenta las diferencias correspondientes en todos los sectores productivos en términos del impacto de la industrializa­ción sobre los patrones de creci­miento de la nación. Desde esta perspectiva estudios de la OECD (por ejemplo el Science Techno­logy and Innovation Outlook, 2012) demuestran que mu­chos países de la OCDE han enfatizado el apoyo a la innovación en tecno­logías estratégicas o sectores, in­cluyendo los tradicionales (como agricultura) y servicios. Algunos ejemplos se ven reflejados en la nueva política industrial de Ho­landa, Brasil, la estrategia de Turquía, China, Bélgica, Francia y Portugal entre otros.


¿Y los privados de brazoscruzados?

Laevidencia empírica ha demos­trado que el desarrollo de nue­vas industriasrequiere, muchas veces, de un impulso por parte del gobierno (subsidios, présta­mos,infraestructura, etc.). Por su parte aquellos países que han lo­grado aplicarcon algún grado de éxito las políticas de selectividad (política industrial)han entendi­do que es más importante crear un contexto de colaboración pú­blico-privadoque simplemente dar incentivos financieros para el desarrollo de determinadasin­dustrias La colaboración es clave para el correcto desarrollo de una nuevamatriz productiva. Solo de esa manera se puede obtener in­formación sobreoportunidades de inversión y cuellos de botella que se podrían solucionar.

Debemostener claridad que las capacidades que el Estado puede generar no son lasmismas que necesita cada tipo de industria y no necesariamente las mismas querequieren nuevos tipos de industrias. Para lo anterior el rol del sectorprivado en poder pro­veer esa información y a su vez trabajar para poderdesarrollar diferentes sectores, es un tema crucial.

Elllamado al mundo empre­sarial debe ser fuerte y claro en este proceso detransformación de la matriz pro­ductiva. Esto no es competen­cia entre Estado yMercado. Por el contrario el trabajo de ambos debe ser complementario de locontrario cualqueir esfuerzo se­rá estéril. En concreto las empre­sas y susempresarios deben ser parte de esto, tienen que querer construir una nuevahistoria. Pa­ra ello, se debe reconstruir el ca­pital social con lasautoridades pero también entre los mismos empresarios. A su vez, se debencomprometer recursos, se necesi­tan acciones concretas. No basta con mostrarbuenas intenciones, se debe actuar. En este sentido las empresas debe ayudar enlos procesos de co-creación y co-in­versión en el sector público, que a su vezdebe tener un rol claro en poder apalancar recursos del sector privado.

Laconstrucción de confianzas es un mínimo para poder avan­zar al desarrollo. Eneste senti­do se debe fortalecer el rol de las asociaciones gremiales yconstruir una rela­ción más di­recta entre la institucionalidad pública y las asociaciones.La creación de foro de desarrollo de proveeo­dores, los consejos consultivos enmaterias de inversión, las me­sas redondas o fondos público-privados de capitalde riesgo, son algunos ejemplos que van en la dirección adecuada.

La nueva matriz productivapor cierto que dependerá en el ac­tuar del gobierno pero para que puedaresultar e impactar a los ciudadanos y ciudadanas requie­re del mundo privado.Por ello, la mirada estratégica de largo pla­zo de los altos ejecutivos se ha­cacada vez más urgente y ne­cesaria.