Irene Rosenfeld: CEO de la comida yummy
La presidenta de Kraft Foods sabe entender con sencillez al consumidor local y común.
| A Rosenfeld se la conoce por luchar fuertemente durante la recesión para que las ventas de macarrones con queso y Kool-Aidsigan creciendo. Los resultados al cierre de aquel 2008 fueron: acumular 15% en ganancias y las acciones,una suma del Dow 30, superaron al S&P durante el 2007. La CEO de Kraft Foods hace honora su edad, 59 años, con una notable experiencia y sabiduría en los negocios alimenticios. Su carrera se ha nutrido de cargos como Presidenta y Consejera Delegada de Frito-Lay, pero ella siempre recuerda el inicio de su camino cuando trabajó como investigadora de consumo para la agencia de publicidad Dancer Fitzgerald Sample en Nueva York. Más tarde se unió a General Foods. Ese momento sería el punto de despegue para una carrera ascendente y sin precedentes en la industria alimenticia de Estados Unidos. En 1981, Irene se incorporó a la antecesora de Kraft Foods, General Food Corporation. Hasta 2003 ocupó puestos como presidenta de Kraft Foods en Norteamérica y, antes, como Presidenta de Operaciones, Tecnología y Sistemas de Información de Kraft Foods Canadá, México y Puerto Rico. Además, de septiembre de 2004 a junio de 2006 ocupó los cargos de Presidenta y CEO de Frito-Lay, división de PepsiCo. Con una experiencia de más de 30 años en la industria de alimentos y bebidas, Rosenfeld fue nombrada como Chief Executive Officer (CEO) de Kraft en junio de 2006 y recibió en marzo de 2007 la presidencia. Las razones son muchas -excelente CV, cargos destacados, sólida base académica- pero la determinante fue la opinión de la gente de Kraft: “es una mujer que transpira pasión por impulsar resultados positivos, entendiendo las necesidades de los clientes, innovando constantemente y fabricando una comida realmente deliciosa”. Rosenfeld cumplió y superó con creces las expectativas puestas sobre sus hombros. Una de las primeras acciones al frente de tan emblemática empresa (nació en 1923) fue un plan de reestructuración de tres años para aumentar su crecimiento rentable. El punto más álgido de su gestión fue la adquisición de Cadbury en febrero de 2010, con la cual, Kraft se convirtió en un emporio global de US$ 48 billones en producción y ventas de snacks, golosinas y comida rápida. El reto fue por demás duro. El deseo de adquirir el confitero inglés le significó a Rosenfeld críticas y votos en contra de los accionistas. El más molesto tal vez fue Warren Buffet, inversionista, empresario, filántropo y CEO de Berkshire Hathaway, quien calificó de “tonta” la idea. | ||
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| Irene es miembro activo de la industria y de las organizaciones comunitarias como el Club Económico de Chicago. También participó en consejos administrativos como el de la Grocery Manufacturers Association y el dela Universidad de Cornell, cuna de su formación académica. Es que la ejecutiva estudió psicología. Además, realizó un máster en Ciencias de la Administración de los Negocios y un doctorado en Filosofía del Marketing y las Estadísticas (Universidad de Cornell). Estar a la cabeza de Kraft la obliga a no perder de vista a la competencia, pero no con el fin de competir sino de ser una brand única. “Lo más importante es que nos reorganizamos para crecer. Hoy tenemos a las personas adecuadas en los puestos correctos. Hemos simplificado la estructura organizacional. Pusimos las unidades de negocio en el centro dela empresa y le hemos dado a los directores generales más capacidad contable”, asegura la CEO. Puertas adentro se produjo una clara sensación de foco y propiedad,así como una mejor reacción frente a los cambios en el mercado, que en palabras de esta mujer se simplifica en comprender las necesidades de los clientes locales. Es así como Kraft ha mejorado su posición en el mercado en casi todas las categorías alrededor del mundo. Las palabras éxito, triunfo y rentabilidad son comunes en Kraft Foods porque su Presidenta asume su cargo con pasión: “necesitamos que nuestras marcas sean relevantes para el mercado”, asevera. De ahí que Rosenfeld se enfoca en el lema: “mejor globalmente, mejor localmente”. Llevar Oreo a China es tal vez el mejor ejemplo. “Aprendimos a escuchar en serio. A los clientes chinos les encantaba la marca, pero les parecía que la galletita era chica y los paquetes grandes. Entonces, adaptamos Oreo para el mercado local”. Hoy, China es el segundo mercado de Oreos, después de EE UU. | ||
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| Irene predica con el ejemplo, se declara fan de los macarrones con queso, aunque las galletas Oreo no faltan en su despensa. Así es la mujer que cambió para siempre el curso de la industria alimenticia en el mundo. |