Según cifras de la Oficina de Análisis Económico, el producto interno bruto creció a una tasa anualizada revisada a la baja del 2,1% en el segundo trimestre, por debajo de la estimación anterior del Gobierno. Un indicador que describe los ingresos generados y los costos incurridos en la producción de bienes y servicios (el ingreso interno bruto) aumentó un 0,5% tras contraerse en los dos trimestres anteriores. El promedio de las dos medidas subió un 1,3%, el mayor incremento en casi un año. La revisión a la baja del PIB reflejó un menor inventario e inversión fija no residencial. Por otro lado, el gasto de los hogares, el motor de la economía estadounidense, fue revisado al alza, cuya tasa se situó en un 1,7%. También te puede interesar: Principales productos ecuatorianos de exportación a Estados Unidos en el primer semestre de 2023 La economía estadounidense se sigue recuperando, lo que responde a la persistente fortaleza del mercado laboral y la resiliencia del consumo. Precisamente, esta fortaleza ha llevado a muchos economistas a ser más cautelosos en sus pronósticos de recesión (o a descartarlas por completo); no obstante, una aceleración sostenida de la actividad podría presionar a la Reserva Federal en sus decisiones para garantizar que la inflación siga disminuyendo. Fuente: Bloomberg Línea